Defensa duplica el nivel de ambición militar de España, por @CarlosPenedoC

El Ministerio diseña una fuerza conjunta con 15.000 militares realmente operativos

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
En época de crisis, el Ministerio de Defensa no quiere hacer más con menos, quiere hacer el doble. Con presupuestos públicos y personal a la baja, y ante un escenario estratégico desconocido –porque es secreto-, el mando operativo de las Fuerzas Armadas ha diseñado una fuerza de acción conjunta con 15.000 militares, el doble de la hipotética capacidad militar actual para desplegar la fuerza en operaciones reales. En el fondo se plantea convertir los ejércitos en una organización más eficiente y centralizada, lo que despierta no pocas resistencias.
El jefe de Estado Mayor de la Defensa, mando operativo de las Fuerzas Armadas, JEMAD en acrónimo y de nombre Fernando García Sánchez, ha hecho público el nuevo diseño de la organización militar de nuestro país que tiene como eje una fuerza de acción conjunta compuesta en su núcleo por 15.000 militares realmente operativos y desplegables por el Gobierno a un escenario determinado en caso de necesidad, 10.000 de ellos para operaciones combinadas con países aliados o en el marco de organizaciones internacionales, y otros 5.000 en principio destinados a responder a operaciones en las que España debiera actuar militarmente en solitario. La cifra más que duplica el número de 7.000 militares que nuestro país tiene comprometidos con la OTAN como potencialmente desplegables.
El JEMAD explicando a la prensa la fuerza conjunta (Foto: PND).
“Hemos duplicado nuestro nivel de ambición”, ha sintetizado el JEMAD ante la prensa, explicando unos planes aprobados por el ministro de Defensa el pasado mes de junio, que en estos momentos estarían en la fase de capacidad operativa inicial y serían totalmente utilizables hacia el próximo verano. El planteamiento se enmarca en el esfuerzo continuado de transformación de las Fuerzas Armadas y responde a un objetivo de fuerza fundamentalmente expedicionaria y capaz de responder a los planes de actuación real sobre el terreno.
El almirante García Sánchez reitera la palabra “núcleo” al referirse a esos 15.000 integrantes de la fuerza militar, porque no significa que proponga unas Fuerzas Armadas con ese número. Para tener esa capacidad realmente disponible son necesarios adiestramiento y rotaciones de unos 67.000 militares que forman sobre el papel esa fuerza conjunta. El número es consecuencia de sumar a los 15.000 del núcleo y desplegables en planes de contingencia –operaciones concretas no habituales- otros 12.000 que se dedican a planes permanentes -seguridad marítima, vigilancia aérea, ciberdefensa, mandos conjuntos o colaboración con otros organismos del Estado, como la Unidad Militar de Emergencias-, en total hasta aquí 27.000 que requieren otros 40.000 para ir rotando en las misiones, en total 67.000.
Además de los anteriores, el diseño de las Fuerzas Armadas contempla otros 53.000 militares pertenecientes a unidades de apoyo a la fuerza y a los Cuarteles Generales de los tres ejércitos, lo que suma un total de 120.000 uniformados; más otros 20.000 civiles trabajando para el Ministerio de Defensa. En este segundo apartado es donde el JEMAD únicamente ve posibilidades de un mayor ajuste de personal, avanzando en lo conjunto y compartido o a través de nuevas tecnologías que permitan hacer lo mismo o más con menos personal.
La fuerza conjunta condiciona el diseño completo de las Fuerzas Armadas y limita la autonomía de cada unos de los tres ejércitos, pues toda su actividad debe con este planteamiento ir ligada a poner a disposición del JEMAD los efectivos así diseñados para actuar.
EL almirante no es ajeno a las resistencias que el modelo de fuerza plantea, y por ello presenta un escenario con tres variables: el concepto de empleo de las Fuerzas Armadas –el ámbito donde realmente es competente-, la estructura de la organización y una financiación adecuada.
En el apartado de cuestiones no aclaradas encontramos la realidad presupuestaria, la realidad estratégica y la capacidad política y organizativa de ministro y JEMAD para hacer realidad el planeamiento.
Escudo del Mando de Operaciones del EMAD.
En cuanto a la realidad presupuestaria, los fondos realmente disponibles para la Defensa –según criterios reconocidos internacionalmente- rondan los 9.000 millones de euros, una cifra a la baja aunque superior a los 6.000 millones que figuran en los presupuestos generales del Estado, ya que a lo largo del ejercicio se completan con financiación externa al Ministerio para sufragar los gastos de operaciones militares en el exterior y ya es norma también la aprobación a mitad de año de un crédito extraordinario para hacer frente a las facturas de una serie de grandes programas de armamento.
En relación con el escenario estratégico donde operarían nuestras Fuerzas Armadas, tienen un punto impredecible porque dependen de las circunstancias, que han llevado por ejemplo a nuestro país a intervenir en Afganistán durante una década para sorpresa generalizada, incluso interna. Y junto a lo anterior se une que el análisis de amenazas ligadas a un territorio concreto tiene carácter secreto.
La realidad de la actuación española en operaciones en el exterior es que España ha reducido a la mitad en 2013 los militares desplegados principalmente en Afganistán –repliegue de un 75%-, Líbano, Somalia y Malí que no alcanzan en la actualidad los 1.500; y que las operaciones exteriores que hoy se planean son más concretas y con menos personal que en el pasado reciente.
En cuanto a la organización, la realización efectiva de los planes avanzados por el JEMAD requieren un impulso político por demostrar, tanto hacia el exterior –captar recursos financieros- como hacia el interior, rompiendo inercias que aún perviven en los Ejércitos de Tierra, Aire y la Armada para actuar de forma autónoma.

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