¿Deberíamos legalizar la donación de órganos de bebés anaencefálicos?, por @Hipatalia

Muchos hemos oído hace unas semanas el caso de la mujer de El Salvador a la que no se la permitía abortar un bebé anaencefálico, aunque la vida de la madre corría riesgo. Bebé anaencefálico, problemas en el cromosoma 18, escasa probabilidad de vida, abortos “recomendados”... 

No voy a entrar en la polémica del aborto; cada uno es libre de pensar lo que quiera, y por más que quememos el tema no conseguiré nada. Lo que sí que quiero tratar es esta extraña malformación, ya que es muy fácil hablar desde los medios, y con la Wikipedia abierta en la pestaña de al lado, con nombres técnicos y datos.

Empecemos la casa por los cimientos. La anaencefalía es una malformación del feto que, si ha de ser, aparece antes del día 26 de embarazo (generalmente entre el día 23 y 26), y consiste en la incapacidad del tubo neural de cerrarse. Las consecuencias para el feto son la ausencia, parcial o total, de cerebro, cráneo y cuero cabelludo. Agraciadamente esta malformación se da tan solo entre 0,5 y 2 casos de cada 1000 embarazos.

¿Y este batiburrillo de datos que significa? Pues que el bebe que se está gestando no tendrá actividad cerebral, será ciego, sordo, mudo, insensible al dolor... todo proceso humano nace o pasa por el cerebro, al carecer de cerebro son (y lo digo intentando no ofender a nadie) solo carne y espasmos musculares. Cuando el feto está en el útero materno se desarrolla casi con normalidad, todos sus órganos y extremidades se desarrollan. Pero al nacer su vida se reduce a unas cuantas horas de agonia, donde dejan de respirar poco a poco, sus órganos empiezan a fallar...

Tampoco quiero entrar en el debate de si son personas o no, de qué es lo que nos convierte en personas, de si se puede hablar de sufrimiento cuando no es capaz de procesar lo que le ocurre.

El objetivo de este escrito es poner en conocimiento de todos los españoles un debate de la sociedad de médicos estadounidense. Estoy cansada de que España recoja las migajas de los descubrimientos, inventos o decisiones norteamericanas; y en este caso no lo quiero permitir. Estamos en la cabeza de las listas de corrupción política, de desempleo, de malos gestores económicos... pero también de trasplantes!

Esta sociedad médica estadounidense esta dividida ante el dilema de la donación de órganos de los bebés anaencefálicos. El 50%, aproximadamente, de los médicos defiende que un bebé anaencefálico que nace tras los 9 meses de embarazo (hago esta aclaración pues siendo una malformación que se puede detectar con una miocentesis o múltiples ecografías el embarazo suele acabar en aborto) es tan solo un bebe con una enfermedad, y como persona enferma es un asesinato sedarle y coger sus órganos. Tengo que aclarar que no se puede esperar al fallecimiento del bebé pues la muerte de estos suele ser por fallo multiorgánico, los órganos ya no servirían para su donación. Mientras que la otra mitad de los médicos afirma que lo poco humano es despreciar unos órganos sanos y vitales para muchos bebes (la donación de órganos entre bebés es muy baja) para que un bebé viva con ellos tan solo unas 2 o 4 horas hasta que le fallen por falta de órdenes cerebrales.

Partiendo de que somos un país muy adelantado en donaciones y con gran número de donantes creo que algo tendremos que decir, y si aun no habíamos llegado a ello... ¡ya va siendo hora! Para salir de este bache económico y social tenemos que evolucionar y empezar a ser punteros en algo, y si podemos desarrollar aun más lo que se nos da bien mejor.
Cierto es que aquí entran creencias religiosas, o la ausencia de ellas, valores morales y educación. Y todas ellas son muy respetables. El debate no quiero centrarlo en si es moral o no que una madre no quiera donar los órganos de sus bebé, sino en si debería ser legal y dar la oportunidad a quien quiera donar los órganos hacerlo.

Al fin y al cabo estamos hablando de una eutanasia más, tema en el que, más o menos, todos tenemos ya nuestros argumentos a favor o en contra (al margen de su legalidad); pero parece que al hablar de bebés a todos nos aparece una fibra sensible gigante que nos hace cambiar, y mucho, de parecer.

Quizá es porque aun no he pasado por ese momento de tener que decidir si quiero que mi bebé recién nacido tiene que morir lenta y agónicamente o si, por el contrario, prefiero que su vida, y muerte, ayude a sobrevivir a aproximadamente una decena de niños. Pero como donante de órganos y creyente fervorosa de que la eutanasia es una muerte digna cuando el paciente así lo crea y no un asesinato... ¿deberíamos legalizar la donación de órganos de bebés anaencefálicos?


Por la dureza de muchas imágenes he preferido no añadirlas y dejar a decisión del lector saber más o no. Aquí os dejo un link a un video de un bebé anaencefálico. Video

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