De marketing online y algo más…, por @RocioSanar

A la hora de comer, hice ayer macarrones y, como buena cocinera, no sólo cuezo, sino que también enriquezco con Avecrem de Gallina Blanca. Al ver la caja me encontré con esto:

¡Gallina Blanca en Facebook y Twitter! A priori, es una marca totalmente consolidada en nuestra sociedad, sin necesidad de tener presencia en redes sociales para implantarse/ promocionarse en el mercado y, para qué engañarnos, que poco más puede ofrecer aparte de los productos de sobra conocidos por todos nosotros. Aún así, como la curiosidad mató al gato, decidí meterme en ambos perfiles y en su página web.

En Facebook encuentro que a más de 8.600 personas les gusta esa página y que 169 “están hablando ahora mismo sobre esto”. Una de sus últimas publicaciones: “El mapa del tiempo para este fin de semana es un poco gris: frío, lluvia, algo de nieve en cotas altas… ¿Puede haber mejor momento para tomar una sopa calentita?”. Totalmente actualizado y con siete personas (al igual que a mí) a las que les ha gustado e, incluso, les ha podido parecer buen consejo y/o les ha apetecido una sopa. A medida que avanzo en la página, encuentro multitud de recetas, pero todas ellas, invitando al consumidor de una manera sugerente, atractiva y original: “¿Una pizza de pisto? ¿Por qué no? Es perfecta para celebrar que por fin es viernes ¡Buen fin de semana a todos!” o “Arroz y tomates se alían este viernes para montar una sopa de las que entonan el cuerpo en otoño ¡Vamos sacando brillo a las cucharas!”. No sé a vosotros, pero a mi han cautivado, o al menos han suscitado mi interés y he pinchado en la mayoría.

En el mismo perfil de Facebook, encuentro un link referente a Twitter y que enlaza, a su vez, con el blog de la marca: “¿No sabes qué cocinar y solo tienes una cuenta de Twitter, un pollo y dos manzanas? Nuestro Twitterbot te da la receta.” ¿Twitterbot? ¿Qué es eso? Resulta que Gallina Blanca usa Twitter “más allá de la comunicación” y ha creado esta curiosa herramienta: todos sus seguidores pueden recibir a tiempo real recetas con indicar, únicamente, los ingredientes precedidos del hashtag #quieroreceta. Es decir, el consumidor recibe información completamente personalizada y al momento. Genial, ¿no?

Su perfil en Twitter cuenta con más de 148.000 seguidores y con más de 10.500 tweets y, al igual que en Facebook, está al día (twitearon hace sólo 3 horas). Prácticamente, la información es la misma en una red que en otra (están sincronizadas), pero poseen aquí el añadido del hashtag y las recetas.

Además de cuentas en las dos principales redes sociales del momento, Gallina Blanca cuenta también con perfiles en Pinterest, Flickr, Youtube, Slideshare y, el más desconocido para mí hasta ahora, Google+

Visto lo que hace Gallina Blanca, me planteo cuál es el punto más fuerte  de Internet para hacer marketing, ese del que tanto se habla hoy en día. Sin duda, el control y el abanico de posibilidades que brinda. Con cada una de las herramientas on line que usa esta marca, tiene control sobre el mensaje que envía (cómo, cuándo, qué), la respuesta obtenida entre los consumidores (feedback) y datos sobre ellos (estadísticas como número de seguidores, tweets sobre la marca, por ejemplo) y control sobre el alcance y rentabilidad en su campaña de manera medible, con los mínimos costes (por lo general) y en tiempo real. Además, hace que una marca consolidada y, aparentemente, sin mucho más que ofrecer, se reinvente, tenga presencia en las principales redes sociales y ofrezca al consumidor nuevos servicios, cubriendo así necesidades que el mercado y el marketing tradicionales no pueden satisfacer.

¿Es Internet adecuado para todos los anunciantes? Siguiendo con el ejemplo de Gallina Blanca, sí; desde la empresa/negocio implantado en nuestra sociedad y que conocemos todos hasta aquel que está comenzando y emplea el marketing on line como carta de presentación. Los nuevos tiempos requieren que las empresas se adapten y no se queden obsoletas. Otra cuestión es si Internet es también el vehículo más adecuado para llegar al consumidor. A mi entender, no; es imprescindible que primero se normalice el uso de la red entre todos los públicos. Con Gallina Blanca, toda esta campaña on line a mi abuela le es completamente indiferente; la va a seguir comprando porque la conoce y porque el marketing tradicional ya se ha encargado de implantarla en su cocina. Para mí, es una forma de consagrar la confianza y fidelidad depositada previamente en la marca y emplear los nuevos servicios que ofrece como las recetas vía Twitter.

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