De la democracia a la 'mentirocracia', por @German_Temprano

No hay termómetro más fiable de la ‘mentirocracia’ de este Gobierno que ese escurrir el bulto de Esperanza Aguirre cuando los periodistas se interesaban por la subida del IVA. A la presidenta se le pueden objetar muchas cosas, pero no que suela arrugarse ante las cámaras y micrófonos. Cierto es que, en este caso, rescatar esa instantánea en la que ella misma posaba, al modo de número premiado de la ONCE, con ese cartel que daba fe de los perniciosos efectos de la medida no es plato de gusto. Hasta ella, y no es nada fácil en quien ha aparecido ante la opinión pública con más disfraces que Mortadelo, hubiera sido capaz de sonrojarse.

 

En concreto, se advertía que significaría más paro y más recesión y menos consumo, bienestar, recuperación, inversión, comercio, actividad, economía, negocio, ahorro y oportunidades. Todo eso y más. Pues bien, ese es el futuro que nos espera. Y no lo digo yo. Esos augurios los firmaba el Partido Popular. Como también el entonces candidato se jactaba, en amplísima y vistosa entrevista en portada, de recortar el paro en cuanto cambiara las cortinas del Palacio de Moncloa y rompiera a gobernar.

 

Aunque no presuma de ello lo que sí se puede ya colegir es que nadie mintió tanto en este país en tan poco tiempo. Los ejemplos se memorizan ya como las míticas alineaciones de los equipos de fútbol. No se iba a subir el IRPF pero se subió, ni el IVA pero se incrementará, no se iba a tocar la sanidad ni la educación pero se le hurtan 10.000 millones, no se iba a aprobar ningún copago pero se ha hecho, el despido no iba a ser más barato pero se ha tasado a precio de ganga, la amnistía fiscal era impresentable y antisocial pero ya no lo es y los presos de ETA tendrían que pedir perdón pero ya tampoco es obligatorio

 

¿No son motivos suficientes para plantearse que lo legal no siempre es sinónimo de legítimo? No hay que olvidar que mientras el primer concepto sólo se ajusta al corpus legislativo a lo segundo se añaden factores vinculados a la licitud, la justicia y la aceptación pública ¿Es aceptable que alguien deposite su voto en la confianza de que no le van a subir los impuestos y lo hagan, no vayan a recortar sus derechos y lo hagan, no vayan a tocar su pensión y se la mermen por la fuerza de los hechos?

 

¿O acaso puede negar Sáenz de Santamaría, ya que a Rajoy ni está ni se le espera, que también se pasan por el arco de la mayoría absoluta su compromiso de no tocar la exigua nómina de la mayoría de los jubilados? ¿No se hace cuando se les subirán las magdalenas a través de los impuestos indirectos, ya se les ha subido la luz y el gas y además tendrán que pagar parte de sus medicamentos? ¿No resulta aún más miserable esta política, ajena a impuestos a grandes fortunas o tasas a entidades financieras, cuando muchos abuelos son hoy quienes sostienen con su pensión miles de economías familiares? ¿De verdad que no les da ni un poco de vergüenza? Aunque sea miéntanos una vez más. Ya ni se nota.

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