De bares por Madrid, por @AriGarciaOrtiz

Para conocer Madrid y en concreto para salir por la ciudad, es recomendable dividir la capital en cuatro barrios: Malasaña, Lavapiés, Latina y Chueca, aunque también es aconsejable pasear por la zona de Ópera, entre la Plaza Mayor y el Palacio de Oriente; y por Huertas, al lado de la Puerta del Sol.
Todas las zonas son céntricas por lo que es preferible caminar y no coger el metro porque lo malo del transporte público es que aunque llegas de una manera rápida a los sitios, te pierdes lo que hay de camino. Además, visitar estos lugares andando no solo permite ahorrar dinero sino también tiempo. 
Calle Espíritu Santo

El típico barrio de Malasaña, con sus míticos bares como el Pentagrama o la Vía Láctea, es una zona indispensable para visitar por la noche, pero también ofrece muchos atractivos por el día. Tiendas de segunda mano, librerías o floristerías hacen de él un lugar encantador a plena luz del día. Lo mejor es acudir a él por la tarde y tomar algo en alguna de sus originales cafeterías -y no muy caras- como Lolina, en la que además se puede tomar algún pastel, en la calle Espíritu Santo, o buscar algún otro bar en la calle Pez. Además se puede tomar algo ligero para cenar en un italiano, La Vita é Bella y comer en la Plaza de San Ildefonso ( o el Grial ) justo donde se encuentra, para después empezar la marcha.

Chueca, unido a Malasaña por la calle Fuencarral, es uno de los barrios de Madrid que también se caracteriza por la fiesta nocturna, pero al igual que la anterior zona madrileña, éste también es un lugar idóneo para visitar por la mañana o por la tarde por sus numerosos bares, cafeterías y particulares tiendas. Dos bares de tapas muy recomendables por sus bajos precios y sus abundantes tapas son la sidrería El Tigre y en la misma calle, un poco más abajo, el Eugenio. Ambos se encuentran junto a la céntrica plaza  Vázquez de Mella. Además, y aunque un poco más caro, es aconsejable subir a la terraza del Hotel Maté Óscar al atardecer para disfrutar de unas magníficas vistas junto a su piscina y evadirte hasta el punto de creer que estás en la playa cuando en realidad te encuentras a dos pasos de la Gran Vía madrileña. 
Vistas desde Casa Granada

Otro de los barrios de moda de Madrid es Lavapiés. Cerca de él y en concreto, al lado de la Plaza de Tirso de Molina está uno de los más aclamados restaurantes de la ciudad, Casa Granada, que aunque ubicado en un portal de pisos, en concreto en el 17 de la calle Doctor Cortezo, ofrece al cliente la oportunidad de contemplar Madrid desde las alturas, a la vez que come o cena a precios muy razonables. Lo mejor de este lugar es la terraza por lo que es mejor ir cuando haga buen tiempo, para comer en invierno y para cenar en verano. Otro bar elogiable para cenar es el Melos, que aunque probablemente esté abarrotado de gente -hay que ir a buena hora para coger sitio-, hay que acudir para probar una de sus originales 'zapatillas' y tomar una buena botella de vino Ribeiro a precios muy bajos.

Al lado se sitúa el típico barrio de La Latina que aunque es muy visitado los domingos por el Rastro, y también durante los sábados, es aconsejable visitarlo cualquier día y a cualquier hora, en especial la Plaza de la Cebada, corazón de la zona donde se encuentra el bar Casa Antonio, uno de los mejores del lugar teniendo en cuenta sus precios. O El Viajero, muy reclamado por su terraza, aunque con precios más elevados. Pero para ir de tapas a buen precio hay que acudir al restaurante Riazor, de camino a la Plaza Mayor, a tan solo unos metros de ella, que por tan solo 5 euros, ofrece dos cañas, tapa y ración. Aunque ya situados en la turística plaza y fuera del barrio de La Latina siempre es una popular y económica opción tomar un bocadillo de calamares.  
Y, aunque no se encuentra en ninguno de los barrios anteriores, situado en Plaza de España se sitúa el que probablemente sea el mejor restaurante de comida china de Madrid. En concreto es junto al parking de la plaza donde está ubicado por lo que se llega a él bajando el acceso que se encuentra junto a la fuente. El bar ofrece una comida exquisita que nada tiene que ver con la de un restaurante de comida china convencional y a unos precios exageradamente baratos. Destacan las empanadillas, el arroz o los tallarines. Esta es sin duda mi gran recomendación. 
Gracias a todos los que habéis compartirdo estos momentos conmigo, y en especial a Paloma y Elena.

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