Cuando la literatura se transforma en espectáculo, por Elisabet Luengo (@sumasyrestas)

El poeta es un ser que busca, y puede hacerlo de tantas formas como herramientas posea a su alcance. Para “alivio indispensable del ánimo” cantaban los juglares las gestas de los héroes en el siglo XI, y lo hacían acompañándose de cítaras, vihuelas y fídulas. Diez siglos después seguimos cantando parecidos versos, pero el espacio visual y sonoro se ha plagado de ipods, wiis y portátiles. Literalia TV

El canal online Literalia TV presentaba con esta cita el programa Todo es poesía menos la poesía (http://www.literalia.tv/programacion/todo-es-poesia-menos-la-poesia.asp), un formato presentado por Gonzalo Escarpa que pretendía demostrar cómo la poesía se encuentra inserta en cualquier situación de la vida cotidiana más allá del texto poético. Lo cierto es que la literatura siempre ha estado intrínsecamente ligada a otras disciplinas como las artes escénicas, la música o el cine. Su capacidad para evocar imágenes y para narrar historias es innegable y por ello ha dado lugar a constantes trasvases desde la palabra escrita hacia otros medios de expresión. Sin embargo, la traslación en sentido opuesto no ha sido tan evidente hasta hace relativamente poco.

Cada vez son más los autores procedentes de la literatura que deciden investigar nuevas posibilidades expresivas situando su obra en espacios fronterizos. Liberar a las palabras del papel, devolverles su oralidad y conducirlas hacia terrenos híbridos ha sido una iniciativa que ha tomado fuerza durante los últimos años. La voz, el cuerpo, el espacio, la música, los objetos, las imágenes o los vídeos se convierten ahora en herramientas dispuestas a devolver a la literatura al espacio social en el que siempre debió estar. Las acciones performativas que pueden generarse a través de las palabras parecen no tener más límite que el que propio autor decida establecer, aportándole un nuevo contexto y generando nuevas relaciones con el público.  Surgen así nuevos géneros que apuestan por la interrelación o hibridación de diferentes disciplinas para crear algo distinto. Dentro de esta reformulación y según su naturaleza, pueden encontrarse ya el happening poético, el recital multimedia, la perfopoesía o el spoken word. A continuación aparecen algunas propuestas escénicas que tomando como punto de partida la literatura se han fusionado con la música, el espacio o los objetos para salir a escena.

Afterpop Fernández & Fernández surge de la puesta en común de las ideas de dos de los mayores representantes de la literatura pop en España. Formado por los escritores Agustín Fernández Mallo y Eloy Fernández Porta, el proyecto ha dado lugar a la creación de Personificación, un espectáculo en el que ambos analizan la creación de la identidad del individuo en la sociedad de consumo. Mezclando la poesía, la prosa y el ensayo; el dúo sitúa sobre el escenario un proyecto en el que texto, imagen y música se fusionan intuitivamente dando lugar a un hipnótico espectáculo de spoken word muy alejado de los recitales convencionales.

También de la mano de Agustín Fernández Mallo y en colaboración con Juan Feliu se presentaba el pasado año el grupo musical Frida Laponia. Aunque el proyecto no se enmarca dentro de la misma práctica, sí mantiene sin embargo la intención de experimentar con los instrumentos musicales, la tecnología y el texto. De esta unión creativa ha surgido el álbum Pacas go downtown, compuesto a partir de frases de poemas y  libros, diccionarios e incluso manuales de instrucciones. La combinación de estos elementos mediante métodos compositivos un tanto aleatorios convierten las actuaciones de Frida Laponia en un espectáculo intertextual y libre de corsés. Una propuesta ecléctica que traza uno de los múltiples caminos hacia los que multidisciplinariedad puede conducir. 

Rindiendo homenaje al poeta Leopoldo María Panero y con la intervención de los músicos Carlos Ann y Enrique Bunbury, el cineasta porno José Mª Ponce y el ya experimentado en poesía escénica Bruno Galindo, tuvo lugar en 2005 Una noche con Panero. La barcelonesa sala La Paloma fue testigo de este experimento que se desarrolló a medio camino entre un concierto de rock, una sesión de música electrónica y el spoken word.  

Director del colectivo Red Fosforo y del laboratorio de creación la Piscifactoria, Gonzalo Escarpa es uno de los máximos representantes en España de la perfopoesía. A través de la poética escénica, Escarpa deja fluir sus versos sobre el escenario valiéndose para ello de la modulación de su voz, el uso del espacio, los recursos visuales y electrónicos y el empleo de objetos de diversa índole. En Palabras Habladas, ciclo organizado por Hablar en Arte para mostrar la vertiente escénica de la literatura, el autor empleó diversos recursos durante su espectáculo.

Entre el spoken word y la perfoposeía se encuentran también varios de los proyectos que desarrolla la micropoetisa Ajo. En Streptease Cardiovascular, Ajo y el multiinstrumentista Nacho Mastretta ofrecen un peculiar espectáculo que ya ha recorrido diversos puntos de la geografía española y americana. El escenario se viste para la ocasión con luces y objetos varios que ambientan el espacio y le otorgan una estética fuera de lo común. Mientras tanto, Nacho Mastretta hace de la improvisación musical el telón de fondo sobre el que transitan las palabras de Ajo, y ésta a su vez teatraliza sus versos aderezándolos con grandes dosis de dramatismo, ironía y humor. Marina Sorín, Diego Galáz, Judit Farrés, Julieta Venegas, Telefunken o Javier Corcobado son algunos de los artistas que también ha puesto música a estos peculiares recitales.

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