Cuando incordian las cruces y los símbolos religiosos, por @CarlosPenedoC

POLICÍA NACIONAL Y REAL MADRID
Un diputado de Ceuta pide la supresión de la cruz del escudo de la Policía Nacional. El Real Madrid elimina la referencia cristiana de su emblema en su merchandising en los países islámicos. La religión y los negocios, los más sensibles a los símbolos

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Nos rodean símbolos religiosos que suelen pasar desapercibidos. Forman parte del paisaje. La polémica surge cuando, en sociedades multiculturales, alguien nos lo hace evidente.
Un tercio de los 196 países del mundo tienen símbolos religiosos en sus banderas, de acuerdo con un estudio del norteamericano Pew Research Center.
De un total de 64 referencias encontradas, las cristianas ganan por goleada (en 31 banderas), seguidas por símbolos islámicos (en la bandera de 21 países), y a gran distancia por otras religiones (en este apartado entrarían Japón, India o Israel).
Ondean unidas la cruz inglesa de San Jorge, la escocesa de San Andrés y la irlandesa de San Patricio en la enseña nacional del Reino Unido, y por derivación en gran parte de la Commonwealth (Australia, Nueva Zelanda; también Florida o Alabama); aparecen cruces en las banderas de todos los países nórdicos, en las de Suiza, Grecia, y remata la corona de los escudos de España, Serbia y muchos otros.
En suelo nacional han aflorado recientemente dos curiosidades relacionadas con cruces y símbolos.

Diputado por Ceuta Rachid Áhmed pide eliminar la cruz del escudo de la Policía

El diputado autonómico ceutí Rachid Áhmed ha dirigido una petición formal por escrito al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, pidiéndole que los policías nacionales que así lo soliciten, sin exigirles más explicaciones, puedan lucir un escudo "sin símbolos religiosos", en concreto sin el crucifijo que actualmente incluye, "que en su momento tendría su lógica pero que actualmente puede resultar lesivo según nuestra normativa y la composición de la sociedad española".
Áhmed ha sido viceconsejero de Empleo y de Medio Ambiente, abandonó el Gobierno que preside Juan Vivas y el Grupo Parlamentario Popular en noviembre de 2014 después de siete años, acusando a presidente y PP de corrupción generalizada.
A su juicio, "una cruz no es un signo neutral sino confesional que presupone una homogeneidad cultural que ya no se da y ante la que las minorías religiosas, ateos y agnósticos no pueden sustraerse a su presencia", por lo que reivindica que "cualquier miembro de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado" pueda, si lo pide y "sin exigirle explicación alguna", recibir "un escudo o emblema sin crucifijo".
Asegura haber cursado esta petición a instancias de agentes de la Policía Nacional. Desde su punto de vista, la presencia de un crucifijo en el emblema es "un resto fósil de regímenes fuertemente confesionales y sociedades homogéneas" y "del naufragio confesionalista". "Es verdad que España es un país de laicidad débil, incluso de laicidad difícil, pero es muy fina la línea que le puede llegar a convertir", alerta, "en un Estado de laicidad fallida".
El diputado considera procedente y necesaria su reclamación porque la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos indica que "en los casos en los que no existe petición de retirada de símbolos religiosos, el conflicto no existe y la vulneración de derechos fundamentales tampoco".
"El Tribunal falla que en aquellos casos en que medie una petición de retirada que revista las más mínimas garantías de seriedad de cualquier símbolo religioso o ideológico por parte de un ciudadano o profesional, en el ámbito de lo público deberá procederse a su retirada inmediata para no lesionar los derechos individuales y de igual forma cabria interpretar esta problemática resolviendo, por analogía y sentido común, en sentido similar", alega.

El Real Madrid pierde la cruz en los Emiratos Árabes

El Banco Nacional de Abú Dabi -NBAD-, próspero Emirato del Golfo Pérsico, ofrece a los clientes su tarjeta de crédito Real Madrid Platinum. "Viaja por el mundo como una estrella de fútbol con nuestra tarjeta de marca exclusiva", se promociona con abundancia de logos del equipo blanco... sin la cruz de la corona.
El palco presidencial del Santiago Bernabéu acogió el pasado septiembre el acto de presentación del acuerdo, por el que éste se convierte en patrocinador oficial del club en los Emiratos Árabes Unidos.
Acudieron los jugadores Bale, Kroos, Carvajal y Benzema, y allí Florentino Pérez mostró su satisfacción por esta unión: “El Real Madrid establece una alianza estratégica con una de las entidades más prestigiosas del mundo y el banco más grande e importante de los Emiratos Árabes Unidos. Durante las próximas tres temporadas vamos a compartir una misma pasión, desafíos, valores y objetivos comunes. Nuestras marcas buscan así fortalecer sus posiciones de liderazgo e incrementar su prestigio global. Sus clientes podrán acceder por primera vez a una tarjeta de crédito con el prestigio de ambas marcas. Esta tarjeta les convierte en titulares del carné madridista, es decir, en miembros de la gran familia del Real Madrid”.
Es sólo uno de los ejemplos de las acciones de márketing que ha puesto en marcha el Real Madrid en el Golfo, que incluyen patrocinios multimillonarios y el proyecto incluso de un macrocomplejo de ocio y deporte construido en una isla artificial que llevaría su nombre.
El club blanco, además de la publicidad de las líneas aéreas emiratíes en la camiseta, firmó en octubre otro acuerdo con International Petroleum Investment Company, compañía también de Abú Dabi y dueña de la petrolera española Cepsa.
Real Madrid y sus nuevos socios parecen además dispuestos a reflotar el proyecto de 1.000 millones de dólares de crear un parque temático madridista en el Golfo Pérsico que podría reportar 50 millones anuales al club por derechos de imagen.
La asociación católica Enraizados no ha compartido esta pequeña concesión a la imagen global del club merengue. "Pesa más el dinero que la historia del club", reza un comunicado de la asociación.
"Esta decisión de Florentino Pérez supone un menosprecio a los cristianos perseguidos en el mundo, considera María Isabel Moreno, portavoz de Enraizados. Moreno destaca que la supresión de dicho distintivo también supone un "menosprecio" a las raíces cristianas de la civilización europea y da "la espalda" a la historia del club. "Si firman un contrato con una República, no le quitarían el título de 'Real', ¿verdad?", añade Moreno.
Pues podría ser un asunto a estudiar.

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