Cualidades de un Profesor de Español en el Extranjero

No es ningún secreto que el español es uno de los idiomas con mayor crecimiento en número de hablantes en los últimos años. Más allá de la población que lo tiene como lengua nativa, el interés de los no hispanohablantes en aprenderlo no para de aumentar año tras año.

Por eso, la de profesor de español en el extranjero es una de las profesiones de moda. Y no estamos ante una moda pasajera, pues ya viene de años atrás y las expectativas para el futuro no auguran un descenso en el interés por el aprendizaje del español.

Pero ¿qué cualidades tiene que tener un profesor de español como lengua extranjera?

Imagen: pixabay.com

Vocación

Es la premisa primordial. Ser profesor de español en el extranjero es un trabajo de lo más reconfortante y satisfactorio. Los alumnos van progresando en conocimientos sobre tu idioma y empapándose de tu cultura, cosa que los motiva para seguir aprendiendo y, a su vez, te motiva a ti para seguir con su formación.

Pero todo esto sólo se consigue con una dedicación total a dicha enseñanza. El profesor debe preparar cada clase con todo su empeño y estar siempre listo para ayudar a sus alumnos siempre que lo necesiten. Es por ello por lo que nos encontramos ante un trabajo con un marcado componente vocacional.

Formación específica

Puede que pienses que, siendo tu lengua nativa, no necesitas ningún tipo de formación para dar clases de español. ¡Craso error!

Nos vamos a introducir en el mundo de la docencia, un ámbito que no ha de ser tomado a la ligera. Vamos a estar transmitiendo conocimientos y habilidades a otras personas y el modo en el que lo hagamos influirá notablemente en su desarrollo académico y cultural.

Por lo tanto, la formación es un factor clave en la preparación de un profesor. Existen diversos cursos con los que adquirir capacidades generales y másteres específicos en Profesor de Español como Lengua Extranjera que ofrecen una enseñanza mucho más específica y completa.

Polivalencia

Enseñar un idioma puede ser una tarea difícil en algunas ocasiones. Nuevo vocabulario, nueva gramática, nuevos fonemas… esto puede minar los ánimos de los alumnos que están empezando con el idioma. Por eso, el profesor de español como lengua extranjera debe hacer del aprendizaje una actividad amena, dinámica y participativa.

Para ello, el formador utilizará todos los medios a su alcance para evitar que el aburrimiento distancie a sus alumnos del español. Por ejemplo, películas, canciones, excursiones culturales, juegos, etc. Así, el profesor acaba siendo también actor, cantante, guía turístico, animador, psicólogo, moderaros de debates, chef, etc.

Open your mind

Cuando se enseña español en el extranjero, es normal encontrarse con clases con alumnos de diferentes procedencias. Esto, lejos de ser un inconveniente, supone una oportunidad única para fomentar la comunicación intercultural y hacer del aprendizaje del español una experiencia mucho más enriquecedora tanto para los alumnos como para el propio profesor.

Fomentar el debate y compartir los diferentes puntos de vista y las diferentes culturas nos servirá no sólo para que nuestros alumnos practiquen la expresión oral, sino también para abrir nuestra mente a mundos y tradiciones que probablemente desconocíamos.

Flexibilidad

No todos los alumnos aprenden igual. Mientras a unos se les da mejor la gramática, algunos tienen mayor facilidad con la expresión oral y otros se sienten más cómodos con la expresión escrita y la comprensión lectora.

Por lo tanto, el profesor debe ser flexible y adaptar su planificación y su estrategia didáctica a las necesidades del grupo y de cada alumno en específico.

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