Cruzar la línea roja, por Reporteros Sin Fronteras (@rsf_es)

[Publicado en el Informe Anual 2014 de RSF]

El periodista estadounidense James Foley y el bloguero saudí Raef Badawi, pueden personalizar bien la sinrazón y extrema violencia con que fue golpeado el periodismo en el mundo durante 2014. El primero, conocido y acreditado corresponsal de guerra, fue secuestrado en Siria por yihadistas del Estado Islámico (EI) y degollado ante las cámaras en un alarde de propaganda radical islamista, en el que se aunaba el horror medieval con las más modernas tecnologías de la comunicación. Al bloguero Raef Badawi, condenado en Arabia Saudí a 10 años de cárcel por “insultar al islam” en su web, en la que difundía “ideas liberales”, se le sumó una pena de 1.000 latigazos en una plaza pública, a recibir en cómodos plazos de 50 semanales. Tras la primera flagelación, en un viernes de oración, no le pudieron aplicar la segunda dado su maltrecho estado físico.

James Foley quedará ya siempre unido al conflicto de Siria, donde 15 periodistas fueron asesinados y al menos 27 secuestrados a lo largo del año. Rehenes capturados en su mayoría por el Estado Islámico y en algunos casos asesinados brutalmente, lo que ha supuesto cruzar una línea roja bélico- informativa con enormes repercusiones para el reporterismo de guerra. Siria, se repite, se ha convertido en un “agujero negro” informativo, un escenario desolador en el que la información ha sido prácticamente sustituida por la propaganda. Medios cerrados, periodistas asesinados, secuestrados, amenazados, perseguidos o censurados por radicales de diverso signo. Las consecuencias ante los enormes riesgos de este escenario son evidentes: los grandes medios de comunicación internacionales han dejado de enviar a sus corresponsales de guerra, hasta no hace mucho envidia y modelo de cualquier estudiante de periodismo; los freelances casi han desaparecido del terreno; y los periodistas locales, siempre los más castigados, no pueden trabajar directamente si no quieren arriesgarse a ser decapitados, ellos o sus familias. La autocensura es total.
Leer más

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*