Crónica del concierto de Pokey LaFarge (La Boite, Madrid, 19/11/2013), por @SergioGB1979

África Paredes

¿Dónde estará ahora aquel miembro del St. Louis Banjo Club que entregó a Pokey LaFarge su primera guitarra y banjo tenor? Lo digo, más que nada, por ir a tomarle las medidas para hacerle un monumento. De seguro que dicha persona no sabía entonces que aquel muchacho llamado Andrew Heissler terminaría convertido en una combinación entre músico vitalista y narrador de historias del día a día en el ayer de una nación, del sentimiento de ser un caminante del arte que vive a medio zancada de una carretera polvorienta y del próximo motel. Las inquietudes conceptuales de Pokey me recuerdan a las que subrayaba Bob Dylan en su libro Crónicas como primeros intereses personales, sucesos o acaecimientos de otro tiempo, ya fuesen antiguos tornados que diezmaron tal o cual población, reyertas aisladas dentro de la Guerra de Secesión, los atolladeros de los profesionales del ferrocarril, el tan querido caballo de hierro; LaFarge, a su manera, también aviva amores de muchas décadas atrás, romances, aprietos y hasta deudas por saldar con el Maligno, principios ya enterrados por la sociedad tecnológica de la inmediatez por la inmediatez.

África Paredes

Por ello, la verosimilitud que tanto él como sus acompañantes musicales, una verdadera jug band con dueto en la sección de viento y hasta tabla de lavar, brindan con sus cuidadas indumentarias, da mayor peso a la atmósfera del acto y se complementa con los relatos que entona este impetuoso admirador de las frases de John Steinbeck o Jack Kerouac. Es así que este trovador, que asegura tener el río Missouri en su brazo derecho y el Ohio en su izquierdo, mientras él se encuentra a sus anchas en el Mississippi (“Central Time”), ensalza la existencia al límite del renegado en “Claude Jones” con las siguientes palabras: «Cuando has nacido como un hombre libre, apartado el Tío Sam, conseguirás aquel dinero de la manera en que te sea posible». Mientras que si la cosa va de galantear ante una belleza de Kentucky (“Kentucky Mae”), LaFarge exclamará sonriente: «Para encontrar una chica como ella habría que tomarse el tiempo de otra vida entera».

África Paredes

En cuanto a lo instrumental, al ritmo palpitante que inyectan tanto en disco como sobre la tarima LaFarge, Adam Hoskins, Ryan Koeng, Joey Glynn, TJ Muller (líder del combo TJ Muller & The Dixie Six) y Chloe Feoranzo, el sonoro líquido de altísima graduación se logra por medio de agitar en la botella algo de blues y canciones de los Apalaches, medio litro de bluegrass con primigenio swing y varios chorros de guitarra con punteos a lo jazz manouche. Si a esto se le suma la pasión de unos músicos que no solamente tocan música, ya que la viven en escena con credibilidad, que te hacen participe de su jarana, de una fiesta particular que organizan en tu honor, al final de la noche tienes ganas de todo excepto de dormir. Terminas la velada paseando por la ciudad al ritmo que a tus pies han marcado canciones como “Bowlegged Woman”, “Two Faced Tom”, “Oakie Boogie” o “Cairo, Illinois”; a la par que, sin poder controlarlos, tus labios se ahuecan y silban el inmortal “Riverboat Shuffle” de Hoagy Carmichael. Quién sabe, lo mismo mañana puede que te despierte el ruido de las giratorias palas de la mítica embarcación Robert E. Lee y te encuentres surcando el Mississippi.

por Sergio Guillén
fotos por África Paredes
el reportaje fotográfico completo en: Álbum del Concierto

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