Crítica de: Adam Ant - 'Friend Or Foe' (CBS, 1982), por @renacerelectric

 

El natural de Marylebone, Londres, Stuart Leslie Goddard graba de 1979 a 1981 tres de los LPs más reputados de la conocida como new wave. Bebiendo tanto de los new romantics como del punk, obtuvo la fórmula secreta gracias a la búsqueda iniciada con su formación Adam And The Ants. Marco Pirroni, guitarrista y compositor, pasaría a convertirse en la mano derecha de este Goddard, ahora convertido en Adam Ant, desde su entrada en el combo para la toma de contacto con lo que sería el segundo disco Kings Of The Wild Frontier (1980).

¿Qué le queda entonces por hacer a un vocalista que ya está de vuelta de todo y que es un icono en sí mismo para la juventud británica? Qué tal soltar lastre e independizarse bajo su nombre artístico. Así lo hace el bueno de Stuart; eso sí, sin dejar en la estacada a su pareja creativa Pirroni, que dotará de un carácter más rockabilly ese primer Friend Or Foe como Adam Ant.

Influencias norteamericanas, del blues negro acelerado, del rocking blues de Canned Heat o Johnny Winter (“Place In The Country”), de los riffs de Duane Eddy, todo rebozado en ese pan rallado con perejil que era el art pop marca Adam And The Ants –“Desperate But Not Serious” podría ser de Siouxsie And The Banshees por su vena un tanto gótica–.

Netamente nuevaolera con línea de metales a punto la versión del “Hello, I Love You” de The Doors, que para su repertorio hubiesen querido los Roxy Music sin la tiranía de Bryan Ferry. “Goody Two Shoes” es posiblemente la más deudora de su pasado inmediato, y así lo demostró, no sólo como puente de una apuesta a otra, también cual ganadora del primer puesto en el UK singles chart. Utiliza títulos que llevan a engaño para desconcertar al oyente, canciones que pueden rezar “Cajun Twister” y sonar como un funk disonante o con los tiempos cambiados, boutades con reminiscencias al cine de Sergio Leone en “Man Called Marco”, en honor a su camarada guitarrista. Jungla por la que perderse en el éxtasis de los sentidos.

 

por Sergio Guillén

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*