Crítica de '20/20' de Saga (EarMusic, 2012), por @renacerelectric

Escuchar a la agrupación Saga sin Michael Sadler resultaba un concepto tan absurdo que seguramente ni la propia banda llegó a creérselo nunca. De ahí que la etapa de Rob Moratti dentro de estas leyendas del Canadá sólo diese para un disco de estudio y un directo cogido por los pelos –y es que, ¿cómo entender una grabación repasando el LP Head Or Tales sin el cantante que puso voz a las canciones que sustentaban el citado trabajo original?–. Por ello, y como dejando claro que la pieza frente al micrófono lleva nombre de Michael, ya con la composición “Six Feet Under” de este 20/20, los cinco instrumentistas de élite buscan al impacto, aunque más por el gusto reconocible de marca que por estallar a lo estribillo de “You’re Not Alone”. En cualquier caso, todo seguidor de Saga y amante de su historia profesional se sentirá en casa desde los primeros segundos, tras escuchar las estructuras de la pieza y el hermoso registro vocal que aporta Sadler. Incluso en esta toma de contacto ya se nota a flor de piel el carisma de estos irrepetibles canadienses.

Gracias a “Anywhere You Wanna Go” se empareja una base rítmica de pinceladas funkies con unos coros a medio tiempo que refuerzan la línea en el trazo para que el dibujo final se engrandezca. Arranque acústico con aromas de neoclasicismo deglutido en una seudo balada jugosa es lo que trae “Ellery”, más familiarizada con “Always There” que con himnos como “Don’t Be Late”. Tal vez pierden cierto fuelle y algo de emoción en “Spin It Again”, más por similitudes con sus antecesoras en la lista de reproducción –por ser tan predecible– que por falta de arrastre. Sin embargo, por medio de “One Of These Days” viajamos en el tiempo finalmente y regresamos a principios de los 80 del siglo pasado, a aquellos Saga que ponían en la misma mesa el rock progresivo, el art pop y rock artísticamente curioso.

Para los que ansían a unos Saga de largo recorrido en estructuras, “Till The Well Runs Dry” es su respuesta a medias. El problema es que, aunque me hallo ante la pieza más extendida en tiempo de rodaje –se alza en los seis minutos con veinte segundos–, la banda no comienza a sacarle sustancia hasta pasadas las tres cuartas partes de la canción, algo que la hace cojear sobremanera. Aun así, y centrándonos en sus discos de “regreso” –ediciones consideradas desde el Full Circle de 1999 hasta la actualidad–, 20/20 no alcanza la excelencia de un House Of Cards o de Trust, pero sí vuela a bastantes metros por encima de Network.

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