Corazón viviendero, por Mar García Martinez-Albelda (@mar_y_tal)

La lucha por la vivienda se erige, actualmente, como una de las luchas más activas en los movimientos sociales. Impulsa oxígeno a otras a través del contundente “Sí Se Puede”, una frase que resume una actitud y recuerda que está en nuestras manos mantener lo que nos pertenece por derecho.Lo vivido durante 15 días en la azotea de Ofelia Nieto, 29 ha servido de impulso para muchas personas, nos ha recordado el poder que tenemos y ha creado unos lazos que difícilmente podrán romperse. Ha demostrado como el trabajo constante de una asamblea de barrio puede frenar el derribo de una vivienda.
Sin embargo, la lucha “viviendera” tiene una doble cara. La implicación emocional es inevitable y detrás de cada desahucio hay una historia, un nombre. El pulso, de momento ganado, en Ofelia Nieto ha supuesto un revulsivo para la lucha y ha dado de pleno en el orgullo de aquellos que, tras el uniforme, cumplen las órdenes más injustas sin cuestionarse nada más.
Y estos mismos, pagados con nuestro dinero, realizaron el pasado miércoles 11 de Septiembre, una demostración de fuerzas tan ridícula como innecesaria. Y le tocó a Amaya, de 31años, ver como más de 150 antidisturbios se presentaban en su casa para echarla. Antidisturbios que muchas reconocemos de otras acciones llevadas a cabo días atrás y antidisturbios que ya no se esfuerzan en disimular un odio personal hacia activistas señalados. Ya no esconden sus ganas de pegarnos pero no fueron capaces de mirar a Amaya a la cara.
La impunidad con la que actúan, la prepotencia y la chulería dejaron a una persona en la calle con todas sus pertenencias bajo bolsas de basura para evitar que la lluvia destrozase lo poco que quedaba. Son más que cómplices, son culpables. Al igual que lo es el portero de la finca. Un portero, un trabajador más que no ha dudado en posicionarse del lado equivocado, no ha dudado en esconder notificaciones judiciales para Amaya ni en facilitar en todo lo posible la entrada de la policía al inmueble. ¿Por cuánto se habrá vendido? ¿400 ó 500 euros? Basura.
En el mismo bando una inmobiliaria, Laudea Nuevo Mundo, que ha rechazado cada intento de negociación con Amaya, que tiene a sus espaldas una muerte por accidente laboral y que –por algún motivo que todavía no comprendo- consigue que el Ayuntamiento de Madrid realice un despliegue policial que probablemente cueste más que la deuda que tiene contraída con ellos Amaya.
Sin embargo, lo que ellos no podrán comprender nunca es cómo esas derrotas, esas injusticias que cometen, nos hacen más fuertes. Cada desahucio que se ejecuta es un motivo más para transformar nuestra rabia, cada agresión nos une más entre nosotras. Y vamos creciendo. Llegará el día en el que el mayor despliegue policial se quede pequeño. Gracias a compañeros y compañeras que he conocido estos días ahora estoy completamente segura de que Sí Se Puede. De nosotras depende cuándo.

Fotografía de @PalomaSainzTB http://www.flickr.com/photos/paloma_sainz/

*Mientras escribía esta entrada muchas compañeras han parado otro desahucio de Bankia en Getafe*

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