Copa del Rey: el Barça casi está en la final y el Espanyol, más cerca

El Barça ha tumbado por segunda vez en diez días al Villarreal, el Submarino Amarillo, esta vez por 3-1. Los goles de Messi, Iniesta y Piqué acercan a la final de la Copa del Rey a un FC Barcelona que encadena ya diez victorias consecutivas. La de este miércoles por la noche ha sido incontestable, más clara que el 3-2 en Liga, sin acabar de ser definitiva en una eliminatoria abierta hasta El Madrigal gracias a la diana de Trigueros.

La cita en el Camp Nou ha arrancado con las precauciones propias de una semifinal. A pesar de repetir 20 de los 22 protagonistas del duelo de Liga, el partido ha arrancado con un compás de espera que ese día no existía. El Villarreal se comportaba más tímidamente en ataque, especialmente concentrado en tareas defensivas. Hacía bien, seguramente, porque el Barça lo ha intentado una y otra vez desde el principio, sin acabar de encontrar el espacio definitivo para el último pase.

A pesar del gol encajado, la renta culé empezaba a ser buena de cara a la vuelta y muchos apuestan por que estará en la final. Pudo ser aún mayor si Neymar Jr hubiera transformado un penalti provocado por manos visitantes en el minuto 70. Asenjo, sin embargo, ha acertado las intenciones del brasileño y ha mantenido el luminoso con un 3-1 que ha acabado siendo definitivo. El Madrigal acabará decidiendo el finalista.

Por su parte, el Espanyol empató 1-1 en la ida de las semifinales de la Copa del Rey con un partido intenso y de coraje ante el Athletic en Bilbao.

Empate que sabe a victoria, que deja con ligera ventaja para el partido de vuelta en el Power8 Stadium dentro de unas semanas. Partido de casta, de orgullo, de trabajo, de solidaridad entre el grupo, de confianza ciega en el trabajo. Esfuerzo, sudor y un empate dulce. Lección de coraje de todos. De los seguidores, infatigables y de un equipo que sigue creciendo y que, en los últimos minutos tuvo la opción de dejar sentenciada la eliminatoria con un rosario de ocasiones que se malograron por poco.

Los dos entrenadores habían adelantado en la previa que intuían un partido intenso, complejo, de lucha constante y con alternativas. Y casi, como si lo hubieran profetizado, se cumplió durante muchos minutos. Los dos equipos sospechaban que el partido de ida no sería definitivo y que la eliminatoria podría quedar abierta. Los locales, vapuleados por el Barcelona el pasado domingo, querían digerir el golpe a base de ofrecer un partido que les devolviera la confianza, algo maltrecha por su andadura liguera. Pero no era fácil. Los dos equipos sumaban, además, numerosas ausencias en sus ‘onces’ habituales y tanto Valverde como Sergio González tuvieron que recomponer el equipo de esta noche.

En cualquier caso, cuando el Espanyol entró en el partido ya había sufrido un zarpazo: un mal trago de Aduriz, en el minuto 10, cuando se coló entre los centrales blanquiazules para superar por alto a Pau en su salida. Mucho castigo parecía en unos minutos en los que el meta catalán había sido casi un mero espectador.

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