¿Cómo se dice gilipollas en inglés?, por @German_Temprano

¿Cómo se dice gilipollas en inglés?

Yo no sé cómo se dice gilipollas en inglés ni tengo ganas de mirarlo en el Google pero uno se siente así en varios idiomas. A ver si yo me explico. Cuando doña Ana Botella desembarcó en el Ayuntamiento de Madrid, allá por 2003, mi señora madre pagaba de IBI, la contribución de toda la vida que decía ella, 155 euros, este año serán 568. Tampoco tengo cuerpo para calcular el porcentaje de subida y compararlo con el de su pensión.

Vaya por delante que la vivienda en cuestión es un piso social de realojo que no llega a los ochenta metros cuadrados. Nada que ver por tanto con un chalet en Pozuelo con un jardín molón en el que poner un mástil con la bandera de España tal y como presume tan patriota alcaldesa. Ahora que ya no hay Juegos con mayúsculas los hay con minúscula. Esos juegos internos de partido en los que, si tú quieres mi sillón, Espe, que sepas que te va a costar despegarme de sus brazos.

Y así, si la lideresa abandera la bajada de impuestos qué mejor contraataque que la mascarada tributaria de ayer. No faltará quien pique. A los votos me remito. Se hace saber, expresión de lo más municipal, que ese recorte anunciado para el Impuesto de Bienes Inmuebles primero sería para una fecha posterior a las elecciones, es decir igual ya a doña Ana le pilla en el spa portugués, y segundo se aplicaría sólo sobre el 0,6% del impuesto que es el porcentaje aproximado que le compete al consistorio. Es decir, una birria medible en céntimos. Pero es que además, dado que los valores catastrales seguirán al alza, el IBI también lo hará. En suma, llámese triquiñuela o golfada en función del nivel de cabreo de cada cual.

Como el afán de despistar sólo es equiparable a la desvergüenza que se gasta, únicamente desde esta última se puede presentar sin pestañear como rebaja de la tasa de basura lo que sólo es obligación legal. Es decir, se baja un 12% porque, casualmente, el servicio de recogida también lo hará en el mismo porcentaje. No hacerlo sería una estafa porque el contrato de prestación del servicio así lo exige. Sin embargo, igual que no se pueden poner puertas al campo tampoco a tanto descaro. Está visto que la argucia funciona. Lo que no funciona es la ciudad y lo hará aún peor si se recauda menos ¿Cuánto menos? No se dijo ¿Cuántos madrileños podrán acogerse a estas migajas impositivas? Tampoco.

En el centro de Madrid hay meadas que llevan tanto tiempo sobre los adoquines que, cuando se quieran limpiar, lo impedirá algún arqueólogo porque será ya un vestigio de otra época histórica. Se echa a limpiadores, jardineros, encargados de mantenimiento, empeora el servicio de teleasistencia que ahora además se cobra por duplicado, con impuestos y recibo para el anciano o anciana, hay casos de malnutrición infantil, practicar deporte es más caro y se hace en peores condiciones. Basta vivir en esta ciudad, y no imaginarla, para saber  que si ridículo resultó el discurso en inglés de la alcaldesa más aún el de ayer porque encima lo entiende más gente.

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