Como el que tiene tos y se rasca la barriga*, por Fernando Blázquez (@ferblazrom)

Ayer por la tarde, como era de esperar, varios miles de madrileños volvieron a la Plaza de Neptuno para protestar por las brutales cargas policiales de la noche anterior. Parece que no aprenden.

Alguna vez he comentado que el movimiento 15M no hubiera existido (al menos como tal) si la policía no se hubiera puesto a repartir palos a tutiplén tras la primera manifestación en la que, conviene recordar, no había más de 15.000 personas. Tampoco las había anteayer rodeando el Congreso. Pero había que demostrar que un Estado lo es si hace valer su monopolio en el uso de la fuerza (y los estados sólo lo son por ello, no lo olvidemos). Pero claro, para repartir mamporrazos tienen que ser los perroflautas los que empiecen. ¿O no? En cualquier caso, sea la policía secreta o sea un joven parado y sin salidas, la represión salvaje sólo alimenta el conflicto y tiene un efecto llamada, como vimos con el 15-M y como ocurrió ayer. Es, por tanto, absurdo, a menos que se persiga centrar la opinión pública en ello. Ahí lo dejo.

Ahora, la cuestión de fondo -que es lo que no se está debatiendo de verdad- es el objetivo final de las protestas. ¿Queremos protestar por protestar? Porque, si es así, lo estamos bordando. Ah, no. Que lo que queremos un proceso constituyente. Porque, intuyo, quienes lo piden saben a ciencia cierta que un cambio en la Constitución haría que el paro acabase y esto volviera a ser el país de piruleta en el que los albañiles cobraban más que los ingenieros. Si no hay dinero no hay dinero, señores, diga lo que diga la Constitución.

O la ‘malvada ley electoral’. ¡Queremos listas abiertas! Bien. Fantástico. Pero alguien tiene que decirle a los que creen que ese cambio es EL REMEDIO que este país necesita que Irlanda, Grecia y Portugal tienen listas abiertas. La ley es mala, sí, pero no va a arreglar lo que los manifestantes están pidiendo que se arregle.

En definitiva, pregunto: ¿no estamos pidiendo en la calle medidas que no resuelven el problema que nos ocupa? Para entendernos: ¿no es como el que tiene tos y se rasca la barriga?

* Este post es respuesta a este otro de Jorge Barraza en Xaora.

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