Comer basura, por Javier Astasio


No sé desde cuando, porque, cuando estás fuera de casa, los ritmos y las costumbres cambian y la información llega a retazos, a veces inconexos, que uno reconstruye luego en su cabeza. Me pasó ayer con varias informaciones que recibí en titulares, apenas en flashes, que se fueron acomodando en mi cabeza y que me han llevado a la pregunta que da título a esta nota ¿A dónde nos llevan?
Escuché, por ejemplo, y también vi la imágenes de unos policías municipales de una ciudad española que no pude identificar, revisando los candados que cerraban los contenedores de basura de los centros comerciales, instalados para que los indigentes -ya no son pobres- hambrientos no rebusquen en ellos los alimentos a punto de caducar o caducados, inútiles para la venta, pero un magnífico recurso para quien no tiene más que su hambre y la de los suyos. Lo más curioso de todo es que la respuesta a mis dudas le he encontrado en el diario latinoamericano Los Andes que, sobre la foto de uno de los contenedores clausurados en Girona titula "Una ciudad española pone candados en la basura para que la gente no se la coma". Es terrible dicho así, pero es la verdad.
Parece mentira que hayan sido quienes no hace tanto lo pasaban tan mal como lo pasamos o lo vamos a pasar nosotros quienes hayan dado un titular tan certero. Pero, claro, los medios de este país son los que nos han hecho cobardes y tan fáciles de humillar. Un país en el que se pretende convertir el sistema solidario de salud que tantos años ha costado levantar en una aseguradora, cara por cierto, para quienes vienen a él sin papeles y sin nada más. Pretender cobrar 710 euros o más por la asistencia a quienes nada tienen es una felonía, propia de quien, insisto, hace tiempo que no ha visto a un semejante "normal", propia de quien "juega" temerariamente con trenes que son de todos, propia de quien pretende el despido masivo de funcionarios y no siente el menor escrúpulo en hacerlo mientras "coloca" a hermanos, cuñados y sobrinos como asesores de a seis mil euros el mes.
No sé a dónde nos quieren llevar. Pero si no nos dejan comer la basura, si pretenden cobrar la salud a quien no la tiene, ni tiene dinero para pagarla, si siguen incrementando la nómina de parados, si piensan dejar a sesos parados sin subsidio, si este presidente cagón que "nos" hemos dado sigue de vacaciones mientras la sociedad se desmorona, si todo sigue igual, habrá que pensar que quizá el demagogo Sánchez Gordillo tenga razón y llegue, como en Argentina y Grecia, la hora de tomar por la fuerza lo que, pese a que nos cortresponde,  nos niegan.
No sé si el sentido común y los escrúpulos los elabora alguna hormona, pero tengo claro que, de ser así, la mayoría de nuestros gobernantes la tienen atrofiada o, sencillamente, se la han extirpado para andar más ligeros por la vida.


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