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Colores de otoño, por Josune Murgoitio (@josmurgui)

 
de camino a Urbia a través de un bosque

De paseo por el bosque, las miles de hojas que se aglutinan en el suelo. /De camino a Urbia. Euskadi. J.M

Mirar las laderas, colinas, senderos, montañas y comprobar la gama de colores bella. Desde el verde, hasta el caoba, marrón, más clarito, más oscuro, como si la naturaleza la dispusiera ante nuestros ojos o tal vez ocurra al revés. Son los colores que conforman el conjunto de los árboles, como si todo adquiriera una tonalidad sepia, el sol aparece, durante este otoño se ha dejado ver muchas veces, y los rayos lo envuelven. Una pasea y siente a veces más frío, en otros días, más calor.

El otoño es una buena época para pasear por los bosques, las laderas, las montañas, los caminos o las propias ciudades. Se percibe cierta quietud en el ambiente, un silencio radical, en comparación con el verano, cuyo énfasis nos llega: el revoloteo de los pájaros, el impacto de las olas en las orillas aglomeradas de las playas, el murmullo que conforman las conversaciones en las terrazas ciudadanas, las ganas de estar constantemente en la calle, salir a los lugares, ir al mundo.

Special windows walking in the small town of Zugarramurdi. #basquecountry #special

Una foto publicada por Josune Murgoitio (@josunemurgoitio) el

 

vista preciosa de los colores del otoño en Urkulu Gipuzkoa

Vista preciosa en Urkulu, pantano situado en lo alto de Aretxabaleta (Gipuzkoa) /Urkulu. Euskadi. J.M

El color del otoño prepara hacia el invierno

El color del otoño es, sin embargo, diferente, como si la naturaleza se preparase, poco a poco, en silencio perpetuo, hacia la próxima estación: el invierno. Dice mi profesora de yoga que el invierno representa la muerte, y que después en la primavera todo florece: los colores de las flores, los olores, los colores de las hojas nuevas de las ramas abandonadas ya a finales del otoño.

En otoño he ido a muchos lugares. Uno de ellos, a Pirineos. Allí la naturaleza alcanza magnitudes infernales: rocas enormes en los pasos de los ríos, a veces pensaba que estaba en Estados Unidos, montañas gigantescas tras el paso por los senderos, repleto todo de hojas. Es curioso observar cómo nos adaptamos al curso de la naturaleza: en otoño se hacen planes diferentes y la intensidad de los planes varían también, las maletas son diferentes, pesan más, si llueve, algo común en el País Vasco, al menos hasta el año pasado, es necesario repensar qué puede hacerse. A mí me gusta caminar por los lugares, visitar sitios más recogidos, expuestos a la belleza que los conforman.

Dadme el claro cielo azul por encima de mi cabeza y el verde césped bajo mis pies, un camino sinuoso ante mí y una caminata de tres horas antes de comer, ¡y luego a pensar! “. William Hazlitt. ‘Ir de viaje’.

De la esperanza y la energía con que se inicia la marcha por la mañana, y la paz y la saciedad espiritual del descanso vespertino (…) Una excursión a pie debe emprenderse en solitario porque su esencia es la libertad; porque uno debe poder detenerse y continuar, seguir un camino u otro a su antojo (…) y además uno debe estar abierto a todas las impresiones y dejar que sus pensamientos adquieran el color de lo que ve“. Robert L. Stevenson. ‘Excursiones a pie’.

Pirineos resulta además un lugar agradable en el que relacionarse con otras personas que caminan: se percibe un clima social abierto, de cooperación y humanidad. Se cuentan historias, se comparten impresiones, experiencias y consejos. Por ejemplo, nos contaron la historia de dos chicos que habían subido a la montaña y les había cogido por sorpresa una gran tormenta. Según relatan nuestros esporádicos amigos, ambos se resguardaron dentro de las tiendas de campaña hasta que vieron, 13 horas después, que la nieve no amainaba, por lo que tuvieron que rajar las tiendas de campaña y bajar desde la montaña hasta el primer refugio en una caminata muy muy lenta debido a la cantidad de nieve que había, llegando en condiciones muy al límite.

Naturaleza en Valle de Ordisa en Pirineos

Naturaleza grande-grande en el Valle de Ordisa en Pirineos. /Pirineos. J.M

tonalidad sepia en Pirineos

Tonalidad sepia en Pirineos hacia cola de Caballo, lugar de nombre extraño. /Pirineos. J.M

Colores de hojas que se deslizan

Cómo se deslizan las hojas desde las ramas hacia el suelo. Un soplo de viento las lleva y los árboles vacíos se quedan. ¿Quién no ha recorrido senderos repletos de hojas (semi) caídas? ¿Observado trozos de tierra repletos de kilos de hojas secas? De todos los colores señoras y señores: caoba, rojo, naranja, marrón. De todas las medidas: hojas muy grandes, hojas medianas, hojas pequeñas. Cada una con su función.

Cuando de aglomeración de hojas se trata, a veces, dan ganas de acercarse a ellas, cogerlas entre las manos y alzarlas al vuelo para que repitan su misma operación, en esta ocasión de manera forzada, pero al mismo tiempo, espontánea. Es el impulso del corazón.

el árbol como símbolo en Huesca

El árbol como símbolo perfecto. /Aínsa. Huesca. J.M

hojas que se mantienen en pie

Hojas que se mantienen en pie ¡! /Urkulu. J.M

Leí un reportaje en una revista sobre los colores del bosque en otoño: los colores sirven para realizar cartografías (creo que esta es la expresión adecuada, corríjame si me equivoco) e identificar las especies de árboles que en otras estaciones pasan más inadvertias. Es la tonalidad sepia que desluce. El reportaje explicaba también por qué las hojas cambian de color en el otoño, algo de unas células. He preguntado a una amiga. Dice que el cambio de color se debe a “factores medioambientales, menos horas de luz, menos fotosintesis, se activa la senescencia y con ello los pigmentos cambian”.

Es bonito el otoño, el inicio del recogimiento,
querer estar más en casa, querer estar más tranquila.

¿Y tú? ¿Cuáles son los colores de las estaciones del año que más te impactan?

Es bonito también el invierno, al menos, en esta parte del mundo, ya llega.

¿Has visitado senderos, colinas, montañas bonitas? ¿Comentamos para compartirlos entre todos?