CO2, por Vicente Garcia Nebot

La otra noche, en la cena semanal del Club Rotary de Onda, a la que vinieron invitados los Senadores por Castellón, Vicent Aparici (PP) y Enrique Navarro (PSPV-PSOE), me enteré de que tengo una mina.

Hablando de cuestiones medioambientales, y aprovechando que Aparici es el portavoz de la Comisión de Medioambiente del Senado y uno de los responsables políticos en materia medioambiental en nuestra provincia, surgió el tema de la compra-venta de derechos de emisión de CO2.

Después me he enterado que  770 millones de euros fueron los que se gastó el Estado español en comprar derechos de emisión de CO2 durante la pasada legislatura. Con esta cifra se convirtió en el segundo país, tras Japón, que más derechos de emisión de dióxido de carbono ha adquirido. O sea, que no cumplimos  con los objetivos establecidos en  el Protocolo de Kioto, ni por casualidad, y por ello nos toca comprar cupos de esos derechos a otros países.

Y yo les preguntaba a nuestros Senadores si no podríamos hacer negocio con la Sierra de Espadán, la Tinença de Benifassa, la Sierra Calderona, el Desierto de las Palmas, etc… A lo cual nos comentaron que los árboles que son un autentico sumidero de CO2, es decir, que consumen este componente nocivo para transformarlo en oxigeno son ¡Los naranjos!

Imagínese usted que le saliera a cuenta mantener su plantación de naranjos a cambio de que le pagasen esos derechos de purificación del aire. Con lo poco que se sacara de la cosecha (muy poco y cada vez menos) y con el pago por los derechos de purificación del aire que contrarrestarían a los derechos de emisión, igual nos saldría a cuenta mantener los huertos y no abandonarlos como está haciendo la mayoría de la gente. Aunque solo fuese por la cuestión medioambiental.

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