Ceuta, lo que nunca nadie quiso saber, por @CarlosPenedoC

Aumento de población, mafias, empleo público, obsesión con la seguridad, desarrollo en Marruecos, convivencia

Foto aérea de Ceuta (Fuente: www.cprceuta.es).
Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
La ciudad de Ceuta vuelve a vivir la presión migratoria, intentos masivos de cruzar la frontera, enfrentamientos con la Guardia Civil, refuerzo de la valla…, todo resulta familiar y similar a lo vivido en otras ocasiones. Pero las circunstancias son distintas: ha cambiado la ciudad, la inmigración, la actitud de Marruecos y hasta parece que la actuación de las Fuerzas de Seguridad.
Al menos 15 inmigrantes se ahogaron en las primeras horas del día 6 de febrero tratando de pasar de Marruecos a España por la playa del Tarajal de Ceuta; ése es el número de cuerpos encontrado.
La tragedia ha provocado una polémica política en la que se piden explicaciones al Gobierno por la actuación de las fuerzas policiales y por las contradicciones entre delegado del Gobierno, director de la Guardia Civil y ministro, y las exige no sólo la oposición política, sino también la Unión Europea, ONG locales y organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos –SOS Racismo pide la cabeza del titular de Interior-.
El ministro Jorge Fernández Díaz compareció el pasado jueves día 13 en el Congreso de los Diputados para informar de lo sucedido en Ceuta y destacó que “la actitud del grupo de inmigrantes, compuesto de forma mayoritaria por jóvenes de complexión atlética, mostraba una inusitada actitud violenta, agrediendo continuamente con palos y piedras al personal del Ejército marroquí que trataba de contenerlos”, contó el ministro sobre lo que ocurría momentos antes de que un grupo se echara al mar y una veintena acabara llegando a la playa española.
Mientras se aclara u oscurece la polémica política, el ministro ofreció datos de interés en el Congreso: en 2013 la llegada de inmigración irregular al conjunto de las costas españolas descendió un 15% respecto 2012, pero en Ceuta y Melilla ha registrado un crecimiento muy fuerte. Esto obedece a que ambas ciudades son "objetivo prioritario de las organizaciones criminales que trafican con personas", según el ministro.
Hasta aquí el relato de los últimos acontecimientos. Pero en Ceuta hay muchos otros factores novedosos. Ceuta es más que inmigración, es un laboratorio de convivencia.

Población

Ceuta tiene 84.018 habitantes, el 50% musulmanes, en 19 km2. Según la EPA del cuarto trimestre de 2013, Ceuta tiene un 36% de paro -10 puntos por encima de la media nacional- y la mitad de la población trabajadora lo hace para el sector público. Los empleados públicos reciben en Ceuta un complemento económico extraordinario, muy superior al establecido para los de las Islas Canarias y Baleares. Los 34.000 ceutíes activos se reparten casi exactamente por tercios iguales entre parados, ocupados en las distintas administraciones y ocupados en el sector privado. Un hecho novedoso en Ceuta es que su población está creciendo intensamente, alrededor del 15% en una década. La crisis económica está provocando el regreso a la ciudad de ceutíes hasta ahora residentes en la Península.

Marruecos

La colaboración en materia de seguridad entre España y Marruecos es estrecha y diaria. La inmigración es hoy un problema aún mayor para Marruecos, que se ha convertido en territorio de paso desde centroáfrica, Sahel y algún vecino del Mágreb. Las autoridades marroquíes cifran en 30.000 el número de inmigrantes que en su país esperan para llegar a Europa.
Un fenómeno de calado a medio y largo plazo es el desarrollo económico del norte de Marruecos. Se considera que Ceuta y Melilla, con su movimiento comercial lícito e ilícito, son los dos principales focos económicos de esta zona, circunstancia que puede variar por volumen y naturaleza de los proyectos en marcha. La novedad en este caso es que el Gobierno de Marruecos apuesta por el norte –no lo había hecho desde la independencia en 1956-, y varios ejemplos lo prueban: hace exactamente dos años la multinacional francesa Renault abrió una fábrica (marca Dacia) a 30 kilómetros de Tánger, con una producción de más de 100.000 vehículos en 2013, la generación de 6.000 empleos directos y 30.000 indirectos. Un segundo ejemplo es el nuevo puerto de Tánger Med, que comenzó a operar en 2007 a 45 kilómetros de esa ciudad y 20 kilómetros de Ceuta, con un aumento del 40% el tráfico de contenedores en 2013 hasta alcanzar los 2,5 millones (su principal competidor, el puerto de Algeciras, 4,3 millones). En tonelaje, la subida fue de un 61%, es decir, un volumen total de 26,15 millones de toneladas de mercancía en contenedores (Algeciras, 90 millones).

Inmigrantes

Los últimos sucesos en la frontera con Ceuta los han protagonizado inmigrantes con origen en los países del sur del Sáhara, circunloquio para no aludir al color negro de su piel, también conocidos por la expresión subsaharianos, que tampoco da muchas pistas. Si la renta per cápita en España es diez veces mayor que la de Marruecos, en el caso de los países de origen de muchos de los centroafricanos la distancia sube hasta 30. Resulta difícil identificar la nacionalidad de los denominados subsaharianos, por el interés de los propios inmigrantes en no dar pistas y por la afición por nuestra parte al eufemismo y a despersonalizar el fenómeno. Junto con los marroquíes, forman hoy parte de la presión migratoria desde Marruecos ciudadanos de Camerún, Ghana, Senegal, Nigeria, Malí, también Argelia.
En 2013, con 3.237 inmigrantes localizados intentando llegar a las costas españolas, se ha registrado la menor cifra de la última década, la décima parte en comparación con un año especialmente crítico como 2006, cuando 39.000 inmigrantes irregulares llegaron a nuestras costas. Sin embargo, en 2013 las entradas de inmigrantes irregulares registradas en Ceuta y Melilla fue un 48,5% mayor que en 2012.
Ministro del Interior: “Las razones que llevan a este dato hay que buscarlas, primero, en la continua presión migratoria procedente del continente africano. Cuando se cierran las vías de la migración por embarcaciones, las mafias redirigen sus esfuerzos hacia las fronteras terrestres de España, en el norte de África. Hoy en día, Ceuta y Melilla son objetivo prioritario de las organizaciones criminales que trafican con personas. Hace casi una década fueron las islas Canarias. Hoy día son las dos Ciudades Autónomas”.

Yihad

Barrio de El Príncipe (Fuente: cadenaser.com).
El yihad (en árabe es palabra de género masculino), un esfuerzo personal de profundización religiosa, en el que sólo en casos extremos se asocia al uso de la violencia en defensa de la comunidad (guerra santa), ha generado el neologismo yihadismo como sinónimo de terrorismo islámico, adjetivo este último también discutible si nos produce rechazo la expresión terrorismo vasco. Más apropiadamente habría que hablar de salafismo para referirnos al extremismo religioso islámico, que deriva de sálaf (antepasado, predecesor, antiguo), en alusión a una supuesta edad de oro en los primeros tiempos del Islam (siglo VII). Dicho esto, los números no acompañan el tamaño de la preocupación que los aparatos de seguridad del Estado dicen tener sobre el radicalismo salafista de algunos ciudadanos ceutíes que se han ido a Siria y pueden regresar del frente con la práctica de la violencia bien aprendida. Retornados, les llaman, y ya se empezó a hablar del fenómeno con la invasión de Irak y el caos posterior, luego también con Libia. Fuentes de la seguridad del Estado indican que 17 ceutíes han viajado a Siria en los últimos años y se tiene constancia de que dos de ellos se han reventado en atentados suicidas contra las fuerzas de Al Ásad. El pasado enero la policía detuvo a uno de estos retornados en Málaga y en junio de 2013 se desarrolló una operación policial en Ceuta con ocho detenidos.

Militares y medios

Ceuta y otras plazas norteafricanas han desempeñado a lo largo de la historia un papel militar estratégico, en este caso de control del Estrecho, de defensa avanzada, función hoy desaparecida y convertida, para algunos, en fuente avanzada de inestabilidad.
En cuanto a los militares, parece que no escasean los oficiales de las Fuerzas Armadas preocupados por el alto número de soldados españoles de religión musulmana, un tercio de los destinados en Ceuta y Melilla, dudosos los mandos de su comportamiento en un hipotético conflicto con Marruecos.
Curiosamente en Ceuta y Melilla encontramos a los Regulares (1911) y la Legión (1920), dos cuerpos nacidos en los comienzos del siglo XX que podrían considerarse como un antecedente de la tropa profesional, y ambos integraron a soldados de religión musulmana, sin que se tengan noticias de que dudasen de la lealtad hacia quien les pagaba la nómina tanto en la ocupación colonial del norte de Marruecos como en la propia guerra civil española.
Lo que parece más claro es que el ingreso en las Fuerzas Armadas de miles de ceutíes -españoles y musulmanes al mismo tiempo- es sin duda un factor de integración social y laboral de peso en una ciudad, y especialmente en unos barrios como El Príncipe o Hadú, con unas tasas de paro, de absentismo y abandono escolar, de riesgo de pobreza, escandalosas.
Las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía ocultan su despliegue en Ceuta por razones de seguridad. El número de efectivos entre los tres cuerpos puede sumar 8.000, siempre ampliables con refuerzos desde la Península en caso de necesidad.
En cuanto a los medios materiales, la valla que separa Ceuta de Marruecos no ha dejado de crecer desde comienzos de los 90, cuando se pusieron en marcha millonarias obras de impermeabilización. De una frágil valla de alambre de 2,5 metros a la doble barrera actual de seis metros de alta, con camino de ronda y cámaras, sensores y avanzado aparataje tecnológico.

Procedimientos

La Guardia Civil tiene una profesionalidad acreditada a lo largo de los años en la vigilancia de la frontera, y medios para hacerlo. La última tragedia puede proceder de las situaciones límite que se viven casi a diario, que siempre pueden derivar en resultados no previstos; y también por un cambio en los procedimientos operativos. Existen indicios que apuntan hacia algún cambio de órdenes en los últimos tiempos.
Pruebas gráficas de este 6 de febrero y días cercanos muestran la devolución de inmigrantes desde suelo español a Marruecos sin mediar procedimiento judicial alguno, sin expediente de expulsión, devoluciones en caliente. Parece una práctica que se ha intensificado recientemente, aunque existan antecedentes en 2005.
El mayor esfuerzo del ministro del Interior la semana pasada en el Congreso fue desarrollar una alambicada explicación de que expulsar a Marruecos inmigrantes desde suelo español sin garantías no es expulsar a Marruecos inmigrantes desde suelo español sin garantías.
Aquí el ministro: “En ningún momento el objetivo del uso de los medios en la mar fue alcanzar a ninguno de los inmigrantes, sino hacer visible una barrera disuasoria (...)”. “En el mar no existen ni vallado ni señalización que delimiten un país del otro (…)”. “La Guardia Civil no puede llevar a cabo su labor de contención y rechazo en la línea fronteriza marítima, pues ello pondría en grave riesgo la integridad de quienes pretenden llegar a nado". Por este motivo, explicó, "se retrotrae la línea fronteriza marítima a la lengua de agua en la playa y los miembros de la Guardia Civil esperan a que los inmigrantes estén a salvo para llevar a cabo, en ese momento, el rechazo en frontera, con pleno conocimiento y aceptación por parte del Reino de Marruecos. No hay, por tanto, nada parecido a una devolución en caliente, sencillamente porque no hay entrada en territorio español".
El director de la Guardia Civil, con el chaquetón
del uniforme (Foto: Ministerio del Interior).
Jorge Fernández Díaz subrayó que, pese al efecto disuasorio que originaba la barrera, un grupo de 23 inmigrantes consiguió acercarse a menos de 25 metros, momento en que "se dio la orden tajante e inmediata de cesar el lanzamiento de medios para no poner en ningún caso en peligro la integridad de inmigrantes". Precisamente por esta circunstancia, ese grupo de personas llegó a la parte española de la playa –algunos auxiliados por la Guardia Civil-. De forma inmediata fueron rechazados y se hicieron cargo de ellos las Fuerzas marroquíes de las que habían escapado y que los estaban reclamando.

Fernández de Mesa

El director de la Guardia Civil se extrañaba hace unos días de que las ONG no se preocuparan de los agentes heridos. Lejos de seguir sus recomendaciones, se acumulan las denuncias naciones e internacionales: SOS Racismo, Amnistía Internacional, el Comité Español de Ayuda al Refugiado. Un grupo de ONG ha presentado una denuncia penal ante la Fiscalía General del Estado para que abra una investigación y que se depuren responsabilidades.
Fernández de Mesa, ha respondido con instrucciones a los servicios jurídicos de la Benemérita para que presenten las "querellas criminales" que consideren oportunas contra todas aquellas personas "que han injuriado, calumniado y hasta presentado denuncias falsas" sobre su actuación.
Arsenio Fernández de Mesa fue delegado del Gobierno en Galicia entre 2000 y 2004, durante la catástrofe ecológica del Prestige. Algunas declaraciones suyas en noviembre de 2002: "Todo depende de las corrientes y de los vientos"; "El destino del fuel en el fondo del mar es convertirse en adoquín"; "El buque está, probablemente, al fondo"; "Hay una cifra clara, y es que la cantidad que se ha vertido no se sabe”; "Nadie puede saber lo que pasa a 3.500 metros de profundidad, donde están ahora los tanques".

El Príncipe

Un 26,2% de los espectadores de televisión –más de cinco millones de personas- se sentaron el pasado martes a ver una nueva serie de Telecinco que se desarrolla en el barrio ceutí de El Príncipe; las cifras suben hasta el 35,7% en Castilla-La Mancha y el 32,6% en Andalucía. El share –cuota de pantalla- es desconocido por la propia cadena desde hace un lustro para una serie de ficción, similar sólo a una final de algún campeonato deportivo. Para explicar la audiencia hay que pensar en la calidad cinematográfica de la serie y de los actores. Pero además muy probablemente se alíen en su favor una trama policíaca conseguida, con el protagonismo absoluto de una familia española de confesión musulmana. La realidad sociológica en este caso asoma a la pantalla y despierta el interés de la audiencia.

Fotografía del americano John Stanmeyer ganadora del galardón World Press Photo 2014. Inmigrantes africanos en la orilla de una playa de Yibuti tratando de buscar cobertura con sus teléfonos móviles. 




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