Campo bravo, por Juanjo Castillo (@JJCastillocaro)

* Publicado en el Diario de Cádiz el 15/12/2013

Campo bravoEn terrenos del Real Club Náutico, con la red al frente y los mástiles a la espalda, a ratos sola y a ratos rodeada de aprendices de Boris Becker, la silueta de un toro añora el redondel. “¡Todo es tan recto por aquí!”.

Día tras día allí está ella, impertérrita junto a la silla del árbitro, siguiendo con sus ojos ausentes el ir y venir de la bola de goma y fieltro amarillo cada vez que hay partido o sesión de entrenamiento. En ocasiones, la astada figura cae hipnotizada por la cadencia del peloteo y sueña que a las cinco en punto de la tarde salta al ruedo para jugar a la muerte entre derechazos y zurdazos. ¡Zas!, un revés le despierta tornando en raqueta la muleta.

Cuando todos se van, sus fieles compañeras, las palmeras, aprovechan y le narran lejanas historias de Oriente donde las reses son tratadas como dioses. “¡Qué envidia!” Pero el otro día recibió una carta de su hermano mayor de la N-IV contándole que un camión de transporte de ganado de lidia había volcado justo a sus pies. “Pues no se está tan mal aquí”, suspiró.

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