Campeón moral, por Jorge Gómez García (@xurxogg)


Hay una máxima en el deporte que dice que siempre gana el que tiene más puntos. Es una verdad como un templo, pero a veces, cantidad no equivale a calidad. Que se lo pregunten sino a Fernando Alonso.

Fernando ha sido en este 2012 el piloto más regular. En 20 carreras, Alonso ha conseguido 13 podios y en 3 de ellos se subió al primer cajón. La media es espectacular. El asturiano ha logrado colarse entre los tres primeros en más de la mitad de los grandes premios. Además, durante esta temporada, Alonso se ha mostrado como el piloto más fiable de la parrilla, con sólo dos abandonos –provocados por envestidas de Grosjean y Raikkonen, no por fallos de pilotaje o problemas mecánicos-. Pero es que además, Fernando no ha bajado del 5º puesto en 16 de las 20 carreras. Además de los abandonos citados, Alonso fue 9º y 7º en China y Baréin, tercer y cuarto gran premio del año, con un coche que por aquel entonces, naufragaba en la zona media de la parrilla.


El peso de la temporada de Alonso crece si tenemos en cuenta las sesiones de calificación, en las que, a una vuelta, el Ferrari se mostraba mucho menos competitivo que en carrera. A pesar de haber hecho mejores tiempos que su compañero Massa en casi todos los sábados, Fernando sólo pudo salir dos veces desde la pole –sus dos únicas primeras líneas-. Las calificaciones fueron nefastas sobre todo al principio de la temporada (12º en Australia, 8º en Malasia, 9º en Baréin) y al final, justo cuando se estaba jugando el Mundial (7º en Abu Dabi, 9º en Estados Unidos y 8º en Brasil). Pese a todo, Fernando logró remontar posiciones en  14 de las 18 carreras que acabó. Tan sólo en 2 de ellas (Canadá y Gran Bretaña) perdió posiciones, mientras que en otras dos (China y Alemania) logró acabar en la misma posición en la que empezó.

Las grandes remontadas han sido un denominador común en la temporada del asturiano. En Australia (del 12º al 5º), Malasia (del 8º al 1º), Valencia (salió 11º y acabó 1º) o Italia (10º para ser 3º) durante los dos primeros tercios de temporada y en Abu Dabi (del 7º al 2º), Estados Unidos (marcó el 9º mejor tiempo, salió 7º por sanciones y acabó 3º) y Brasil (del 7º al 2º) en la recta final del campeonato.

Fernando Alonso ha competido contra rivales de la talla de Vettel, Webber, Hamilton o Button con un coche muy inferior. Además, el Ferrari tuvo en muchos circuitos peor rendimiento que el Lotus-Renault, el Williams, el Sauber o el Force India. El bólido del Cavallino Ranpante se mostró superior al resto tan sólo durante una parte del ecuador de la temporada, cuando Fernando logró dos poles consecutivas en Gran Bretaña y Alemania, y hubiese estado luchando por salir primero en Italia de no ser por un problema con la barra estabilizadora.

La comparativa con otros pilotos en cuanto a poles deja en evidencia al Ferrari. 8 poles han logrado este año los Red Bull (6 de Vettel y 2 de Webber) y los Mclaren (7 de Hamilton y 1 de Button), un número que choca con las 2 que consiguió la Escudería Ferrari, ambas firmadas por Alonso. Pero es que el ovetense sólo ha logrado un mejor tiempo más que Rosberg o Maldonado, pilotos en principio con un coche menos rápido que el del asturiano.

Por tanto, la temporada de Alonso es para enmarcar. Como él mismo ha dicho, ¡Ha sido una temporada de 10! Si tuviese que repetir estas veinte carreras, no cambiaría nada de lo que ha hecho el equipo, o de lo que he hecho yo: ningún error, ningún problema mecánico, cero problemas en las paradas, cero errores de estrategia. Definitivamente no hemos perdido hoy el título, sino en Spa o en Suzuka. Quizás no hayamos terminado la temporada con el mayor número de puntos, pero sí nos hemos ganado muchas otras cosas, como el respeto de todo el mundo y de los aficionados, y los compañeros están de acuerdo en quién ha sido el mejor este año. Estoy orgulloso del trabajo que he hecho: el que hice la temporada pasada, cuando terminé cuarto, y el de ésta, que he luchado hasta el final”.

Fernando no ha ganado el título. Ya es la tercera vez que se queda con la miel en la boca. Pero este año ha sido distinto. No tenía el mejor coche –salvo en contadas excepciones-, y eso en un deporte en el que prima tanto la máquina, hubiese dejado a cualquiera sin opciones a las primeras de cambio. Sin embargo, él está hecho de otra pasta. Sacó lo mejor de sí durante los momentos duros y supo aprovechar todas y cada una de las oportunidades. Siempre estaba ahí. El más regular. No falló nunca. Vettel ganó por su talento –no tan grande como para tener ya tres mundiales en su palmarés-, su superioridad mecánica y esa dosis de suerte necesaria que tiene cualquier campeón. Todo se le puso en contra a Fernando, que pese a todo, llegó a Brasil con opciones reales de ganar el Mundial e incluso durante 4 vueltas fue virtual campeón.

Alonso nos ha hecho soñar. El hombre que creó en España una afición a un deporte hasta entonces absolutamente minoritario, ha dado, otro año más, una lección de pilotaje. Fernando nos ha tenido pegados al televisor hasta el último momento. Es más, de no ser por la suerte que tuvo Vettel en Brasil, dónde pudo continuar a pesar de sufrir daños importantes en su coche que no afectaron a su rendimiento, quizá estaríamos hablando de una de las mayores gestas de la historia del deporte español. Porque el samurái nos ha demostrado que en una competición dónde el factor mecánico marca la diferencia, también hay espacio para los genios, esos que convierten las utopías en realidades. Por eso, cuando el samurái tenga una buena espada, será invencible.

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