Barbarie de la guerra versus barbarie del terror, por @josmurgui

Vista de París.

Vista de París/ J.M

La propaganda del miedo de un (múltiple) ataque terrorista volvió a suceder, el pasado 13 de noviembre, en París, la capital de Francia por segunda vez consecutiva en lo que va de año. Un total de 129 personas muertas y más de 350 heridos, según informan autoridades francesas. A principios de enero, un brutal atentado contra el semanario satírico francés, Charlie Hebdo, producía una ola de conmoción a escala mundial, en esta ocasión, el múltiple atentado terrorista en la sala de conciertos Bataclan, cafeterías y el intento de aumentar la masacre en un estadio de fútbol, ha llevado al mundo entero a solidarizarse con las consecuencias del impacto brutal que produce la violencia tan desmesurada; boom informativo; miedo en la ciudadanía; el Gobierno francés anuncia medidas profundamente severas, el aspecto en común parece ser: no se trata de una cuestión puntual, sino de una amenaza real. La prudencia no parece haber caracterizado la reacción colectiva a esta masacre.

El miedo es un componente imprescindible en el terrorismo, parece que existe cierto consenso al menos en Occidente en considerar terrorismo al yihadismo, y propagar el miedo es mucho más importante para el terrorismo que propagar la misma muerte: “este ataque no es más que el principio de la tempestad”, decía el comunicado emitido por el denominado ahora Daesh (=denominado Estado Islámico) reivindicando el atentado.

Basta sumergirse en Facebook para comprobar la cantidad de perfiles que se han cambiado, por bandera francesa, para asumir solidaridad internacional (No ocurre lo mismo respecto del atentado en Beirut, Ankara o Kenya). Basta hacerlo también en Twitter. Como si en las redes sociales, que tan bien utiliza el Daesh para propagar miedo y reclutar combatientes, existiese también cierto enfrentamiento entre las personas defensoras de la “libertad, fraternidad e igualdad” contra las detractoras de las libertades fundamentales del ser humano.

El carácter desestabilizador del terrorismo ha cumplido su función. A todas las personas nos ha influido de una manera o de otra.

La conclusión a este cúmulo de emociones expandida en un nivel colectivo es: controlar el miedo, cuestionar la extensión de las redes sociales o Internet que ayudan a la propaganda del miedo que implica el terrorismo y necesidad de serenidad. Sin serenidad es muy complicado afrontar este desafío con una reacción correcta, proporcionada, de acuerdo a legislación internacional y respeto de derechos humanos.

En esta ocasión he tenido además la sensación de que se trata de algo muy masculino, a excepción de la terrorista que se inmoló en la redada de la policía, el pasado 19 de noviembre, da la sensación de una mayoría de hombres. Así como hombres que toman decisiones tan fuertes como Declararles la guerra a los otros hombres canallas.

1. ¿Es la guerra una solución contra el terror?

Cambio de concepto de guerra. El presidente de la República de Francia, François Hollande, repite con insistencia: “Francia está guerra”. Afirma, de una manera implícita, que el concepto de guerra ha variado. Se entendía la guerra como una confrontación entre dos actores en un mismo Estado (por ejemplo, grupo armado y Estado) o el enfrentamiento entre dos Estados. La “Declaración de guerra de Francia” contra un actor, Daesh, autoproclamado califato y asentado en Siria e Irak, supone un cambio, ya que el Daesh no es un Estado. Denominada “guerra contra el terror”, pero un “terror” muy difuminado.

via GIPHY

Las guerras implican: dinero. ¿Qué guerra ha solucionado algún problema? ¿Por qué se acude a la guerra? Es difícil imaginar una vía diplomática contra el monstruo creado y desarrollado, que ahora se alza en el poder del terror, ayudado además por Internet. Es difícil imaginarse a todos sentados buscando una solución. Pero aunque esto sea difícil, existen instrumentos recogidos en el Derecho Internacional Público: un mecanismo de imposición de paz, dirigido por el Consejo de Seguridad, de carácter progresivo en el que las decisiones se van tomando por orden de menor a mayor gravedad, hasta llegar al uso de la fuerza, por ejemplo.

 La Carta de Naciones Unidas establece de obligado cumplimiento: “los Estados tienen el deber de arreglo pacífico de las controversias internacionales” (art.2)  y “los Estados se abstendrán en el arreglo de sus controversias de la amenaza o el uso de la fuerza” (art.2.4).  En el artículo 33 de Carta de NU se establecen también una enumeración de los mecanismos de arreglo pacífico de controversias internacionales: mecanismos diplomáticos y jurisdiccionales, a grandes rasgos.

Derecho a la legítima defensa. En este caso, dado el segundo ataque sufrido en Francia en 2015, al haber sufrido una agresión considerable, entra en juego su derecho a la legítima defensa, por lo que puede recurrir al uso de la fuerza (es la excepción al principio indicado, art.51 de la Carta NU), aunque la reacción debe ser inmediata, de respuesta proporcional y después informar al Consejo de Seguridad de haber actuado en legítima defensa (condiciones). Aunque respetara la legislación internacional, la pregunta es si la guerra y todas sus connotaciones (asesinatos de civiles, horrores, violencia sexual contra mujeres, economía de la guerra, venta y tráfico de armas…) es la solución acertada a ataques terroristas.

Entre los propósitos de la Organización se indica “tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz”. En base a la responsabilidad de prevenir, la responsabilidad de reaccionar y responsabilidad de reconstruir podría estudiarse esta vía indicada. La pregunta: ¿es necesario llegar a esta violencia tan llamativa para tomar una medida seria? ¿no es suficiente con la situación que se vive en la propia Siria para actuar de una manera conjunta y previa? 

Llama la atención cómo el grupo Anonymus afirma que va a hackear los datos de Daesh. ¿No existían razones para ello de forma previa?:

  • esclavitud sexual y tráfico de mujeres
  • asesinatos civiles
  • uso de niños para cometer asesinatos
  • propagación terror (quebrantamiento de paz y seguridad internacional)

2. Libertad versus seguridad

La propagación del miedo parece haber desplegado todas sus consecuencias. Francia ha decretado el estado de emergencia en un período de tres meses, una excepcionalidad en un sistema democrático que implica restricciones en los derechos de la ciudadanía:

  • registros domiciliarios y arrestos domiciliarios sin requerirse una orden judicial
  • se amplían poderes para prohibir asociaciones de forma permanente
  • prohibición de manifestaciones públicas

Cambios legislativos propuestos por el Presidente de la República de Francia, François Hollande:

  • Revisión de las reglas sobre el uso de la fuerza letal
  • Ampliación de poderes de vigilancia
  • Privar de nacionalidad francesa a las personas con doble nacionalidad
  • Prohibición de entrada y permanencia a determinadas personas
  • Acelerar proceso de expulsión a  extranjeros considerados sospechosos de ser una amenaza para la seguridad.

Tan importante es prevenir y reforzar la seguridad de los ciudadanos, como hacerlo sobre la base del Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos. Por primera vez, Francia ha activado además la cláusula de solidaridad europea contenida en el Tratado de la Unión Europea, aunque el apoyo militar dependerá del grado que estime cada Estado miembro.

Erradicar el terrorismo pasa por estudiar e invertir en el estudio de sus causas, no solo las consecuencias. Invertir también en desradicalización.

3. ¿Cómo ha podido ocurrir de nuevo? ¿Por qué ocurre?

Ha quedado en evidencia el tremendo tufo que transmite un segundo atentado de este calibre en un mismo año. No es suficiente con rasgar la superficie, sino que una amenaza real, como cualquier problema a cualquier escala, necesita que se solucione en su raíz, si no tal y como la lógica dicta, la violencia volverá a manifestarse. No se trata además de un hecho a escala nacional francesa, sino que ya se han producido atentados muy sangrientos de forma previa: Diyarbakir, Suruç, Ankara (aquí se discute si en realidad ha sido el Daesh), Beirut, Kenia…

Conocer su raíz es complicado. Artículos muestran la invasión de Irak que desestabilizó el país y sembró aquel caos, muchos artículos señalan a Occidente en su responsabilida del monstruo creado y desarrollado. Una peste oscura que no ha sido resuelta desde el primer atentado en el semanario satírico Charlie Hebdo y que necesita una resolución profunda, consensuada y ajustada a derecho, lo que implica respeto a los derechos humanos.

4. La vulnerabilidad humana expuesta al miedo colectivo

Llama la atención el impacto brutal que tiene la violencia en las personas: cambios de fotos de perfiles, comentarios de ciudadanos solidarizándose, recriminando, quejándose ante tanto dolor. Sobre todo, si dicho impacto brutal de violencia tiene lugar en París. Si se trata de Beirut, Ankara, Kenya, el impacto ya no es tan grande, llama mucho la atención: ni se cambian los perfiles de las fotografías por banderas, ni se comparten tantos perfiles reinvidativos, ni siquiera se comenta tanto en noticias que se comparten. Es cierto que puede deberse a proximidad cultural. Pero una tiene la sensación de que algo ocurre en Europa: la conciencia se despierta, como si fuéramos en automático, cuando algo muy desagradable ocurre delante de nuestras narices, no así cuando ocurre lejos.

pintada sobre facebook encontrada en Alemania

Facebook is watching you. Pintada encontrada en Alemania. /Hamburg. J.M

Tras el atentado de Ankara hace escasas semanas Facebook no habilitó ningún posibilidad de que los participantes en aquella marcha de la paz pudieran indicar si estaban a salvo. Ni tampoco lo hizo con Beirut. Ni tampoco lo hace en Kenya. ¿Hay ciudadanos/as de primera y segunda clase en el mundo?

#Refugeeswelcome en San Sebastián

#Refugeeswelcome en las calles de San-Sebastián. /Donostia. J.M

5. No mezclar términos terrorista y refugiados

El impacto brutal de la violencia tan desmesurada ha tenido lugar en plena crisis humanitaria de miles de personas que se agolpan a la entrada de la Unión Europea para buscar una salida a las condiciones de horror que viven en su país: Siria. (no) Llama la atención cómo el gobierno polaco ha utilizado el miedo colectivo en torno a este segundo atentado múltiple para prohibir la entrada de refugiados o cómo el obispo de San Sebastián alerta sobre refugiados terroristas.

El Obispo de San Sebastián ya había declarado que, durante el “proceso de selección” que el Gobierno español quería llevar en la frontera de Hungría para determinar los refugiados para España (sí, suena horroroso), eligieran por favor a los cristianos. El derecho de asilo ni entiende de nacionalidad ni entiende mucho menos de discriminación por razón de religión. Recordamos: es necesario reconocer el derecho de asilo de estas personas. No hablamos de solidaridad, sino de reconocimiento y no se puede instrumentalizar el terrorismo para incumplir la legislación internacional.

Como conclusión, destacar el impacto brutal de la violencia que tiene en las personas y su necesaria erradicación. Para ello invertir recursos en prevenirla y neutralizarla, ajustándose a derecho y de manera proporcionar, sobre la base de la serenidad.

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*