Babylon Zoo y el alienígena musical de pega, por @renacerelectric

La compilación en edición doble publicada en 1999 de forma oportunista (algunos de sus temas habían cobrado actualidad al ser repescados en spots televisivos) por Sony Music, y titulada a la sazón como Reyes Del Glam, sin más explicaciones, puso en boca del patrio público generalista a una banda como Babylon Zoo. El sencillo “Spaceman” cobraba un sentido dudoso acompañando a una de las últimas campañas de la década pagada por la marca especializada en ropa vaquera Levi’s; pero más allá no existía futuro para voces de marcianos o tipos entre lo andrógino y lo aprovechado. Al menos el recopilatorio, cuyo segundo disco compacto era puro cajón de sastre en el que no se hacían distinciones a la hora de meter new romantics u hordas post-punk, vendió lo suficiente como para ponerlos sobre el tapete. Qué pena que después se acabase la timba. Lo más gracioso de todo es que para aquel año Babylon Zoo ya era historia. De hecho, The Boy With The X-Ray Eyes, trabajo al que pertenecía el single molón, restaba en los universos del 96.

Dos años después, y por medio de seguramente algún extraño conjuro que no llegamos a comprender, Jas, hindú líder de la pantomima, consiguió explayarse con otro largo sonoro de dudoso ingenio: King Kong Groover (1998). Según el propio Jasbinder, nombre completo de la criatura creadora, «el concepto de “Babilonia” lo he querido usar pues es algo que existe desde antes de los tiempos egipcios, considerado como un paraíso en el que todo es gratuito, todo el mundo es igual; mientras que la palabra “zoo” es la representación de la sociedad actual, esta geométrica jungla de hormigón en la que vivimos». Tanta matraca para al final ofrecer una visión con poca purpurina de la escena de Manchester, intentando ante todo calcar a unos Suede a los que no llegaban ni a las suelas de los zapatos.

En la actualidad, Babylon Zoo ofrece de forma gratuita en su portal oficial ambos CDs para que sus futuros acólitos puedan escuchar aquellas grabaciones totalmente descatalogadas a nivel mundial. Eso sí, los trajes plateados de astronauta de segunda, los movimientos a lo Jobriath y el regusto de un acento que le ofrecía cierto carácter burlesco, hicieron que a la postre Jas se quedase en nuestro cerebro y que una frase como «Spaceman / I always wanted you to go / Into space man / Intergalactic Christ» (atención a la indirecta totalmente directa a la intrahistoria del “Starman” firmado por Bowie) continúe repicando en la mollera.

por Sergio Guillén

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