Blogs

Querido Alberto: mi bombo es mío, por Mar García Martinez-Albelda (@mar_y_tal)

Sé que no leerás estas líneas y tengo la certeza de que si lo haces no se removerá un ápice tu conciencia, esa que debe estar escondida en algún lugar –o eso quiero pensar-. Sé que no soy nadie, sólo una ciudadana más que cada día recibe tus agresiones. Y eso a ti te da igual, porque te crees legitimado por un sistema evidentemente corrupto y porque tu nómina debe pesar mucho más que tu compromiso político. Se supone que es lo segundo lo que te ha llevado a estar donde estás pero, querido, debo decirte que estás arruinando la vida de muchas personas. Aunque eso ya lo sabes, lo preocupante es que te da igual.
Con tu faceta de justiciero machista estás mermando mis derechos a golpe de Decreto. Derechos que muchas personas han defendido incluso con su vida. Y tú, desde tu púlpito, decides pisotear. Y decides hacerlo de la manera más déspota que hay. Decides hacerlo a golpes, de Decretos y de porras. De represión. Hace falta ser cobarde. Y poco cristiano.
Como decía, soy una ciudadana más. Una que no te votó. Intento llegar a final de mes con un trabajo que aborrezco y mal pagado. Y para tu desgracia, lo hago dignamente luchando por lo que es justo. Y a mí me legitima algo mucho más poderoso que a ti, me legitiman los principios, la igualdad, la justicia. Desde ya te digo que el compromiso que muchas hemos adquirido con nuestras vidas es mucho más fuerte toda tu basura. Es algo que nunca entenderás, pero está en los barrios, en las calles. Y te da tanto miedo que intentarás, por cualquier medio, exterminarlo. Pero ya ha empezado.
Tus ataques hacia la libertad de expresión sólo hacen que grite con más fuerza, tu machismo sólo hace crecer la fuerza en la respuesta feminista. Es cuestión de tiempo. Cuando el enemigo se quita la careta es mucho más sencillo identificarlo. Y eso has hecho. Muchas ya lo sabíamos, pero si a alguien le quedaban dudas, has dejado de ser el tipo simpático del PP, el centrado. Sólo te ha hecho falta un poco de poder para empezar a tapar tus complejos de inferioridad y machacar a toda persona que no piense como tú.
Y lo más desquiciante de todo es que te haces llamar “pro-vida” cuando es eso precisamente lo que no dejas de joder. Mi vida. ¿Qué pasa con los que ya hemos nacido? ¿Qué pasa con los que no vamos a tener en la vida una jubilación? ¿Qué pasa con los que nunca tendremos una vivienda? ¿Qué pasa con los que tenemos que ir de trabajo basura en trabajo basura? ¿Qué pasa con las que queremos decidir sobre nuestro cuerpo? ¿Qué pasa con las madres que se han quedado sin ayudas para sacar adelante a sus hijos dependientes? Que nos pegas. Eso pasa. Que, además, redactas una Ley de Seguridad Ciudadana –más perversión del lenguaje-, que me tapa la boca, que me criminaliza. Y toda esta mierda la disfrazas de democracia. Hablas de asegurar los derechos de los que no protestan, los derechos de los que no han nacido… Y te olvidas a conciencia del mundo real. Te olvidas de que si una mujer se queda embarazada y decide abortar, lo hará. Con o sin cobertura legal. Si una mujer decide ser madre lo hará, esté o no legalizado el aborto.
Y tus delirios machistas de grandeza traerán consecuencias, aunque tú nunca las verás. Porque si alguien de tu entorno decide interrumpir su embarazo podrá pagarse una intervención en Londres. Y aquí paz y después gloria. Pero la vida es otra, la realidad es otra.

Me despido por hoy, siento la falta de estructura del texto, pero espero que seas capaz de entender el mensaje. Básicamente mi cuerpo, mi rabia y mi derecho a protestar siguen y seguirán siendo míos. Ayer, hoy y siempre. 

...

Blogs

40 días, por Mar García Martinez-Albelda (@mar_y_tal)

El pasado 12 de Octubre, día de la vergüenza nacional, día en el que el espíritu patrio se congratula de la masacre cometida en América Latina hablando de “descubrimientos”, ese día, a Jorge Arzuaga se le atragantaba la realidad, se le atragantaban las mentiras de un Gobierno incapaz de gobernar, se le atragantaban las privatizaciones de derechos, los desahucios, los bebés robados por el Franquismo… Y dejó de comer.
Dejó de comer esperando, no la dimisión del Gobierno, sino la respuesta de la ciudadanía. Y lo hizo solo, sin pertenecer a ningún colectivo, de manera individual, pero cargado de motivos. Motivos que me niego a pensar que no sean los de todas las personas, motivos que cada día nos hacen más súbditos y menos ciudadanos. Y motivos que en estos 40 días, lejos de desaparecer, han cobrado más fuerza (huelga de los trabajadores de limpieza en Madrid, anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana…). A día de hoy no sé cuántas firmas se han recogido ni el número de personas que se han pasado por la Puerta del Sol a saludar, a dar las gracias o a preguntar por qué.
Sé que he conocido a personas que sin tener contacto con asambleas de barrio u otros colectivos, sin saber muy bien qué más hacer para que se les escuche, decidieron dejar de comer como método de protesta. Conscientes de que puede que no fuese la mejor manera, pero sí era una forma más de hacerlo. He conocido a personas que en 40 días han hablado de política y han conocido qué es posible luchar desde abajo con compañeras. He conocido a Álex, a Gisela, Juanma, Frank… Y no he podido más que sentarme a su lado a apoyarles.
Porque su fuerza y su convicción en que no podemos resignarnos fue un soplo de aire fresco, porque siempre estaré del lado de los que luchan. Porque esa es la única división que admito: los que luchan frente a los que no hacen nada.
Y me llevo muchas cosas buenas de esos días, muchas discusiones, mucha fuerza y muchas ganas de seguir. De seguir con todas y cada una de las personas que estos años han luchado y siguen haciéndolo. Quizás se me ocurra mañana una forma de lucha, una manera efectiva de terminar con este sistema que quiere imponerse con más crueldad, pero mientras tanto tengo la obligación de seguir intentándolo. Y de equivocarme. Sólo así seguiré hacia adelante.
Desde aquí todo mi cariño y agradecimiento a Jorge, Gisela, Frank, Juanma, Álex y Alejandro Aceituna por su fuerza y su constancia. Por dejarme formar parte de todo esto y por recordarme que la ternura es revolucionaria.

Seguimos
Fotografía de Periodismo Digno. Autor: Daniel González @efedefunko

...

Blogs

Castigados con pena de prisión, por Mar García Martinez-Albelda (@mar_y_tal)

Recoge la Real Academia Española –RAE- en la novena acepción de la palabra “Política” lo siguiente: “Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo”. Y eso hacemos, creamos poder popular e intervenimos en los asuntos públicos, esos que determinan nuestro presente y nuestro futuro. Y lo hacemos convencidas, como medio de supervivencia para que el conformismo no nos destruya. Lo hacemos por nosotras pero también por aquellas personas que no ven o no quieren ver lo que se nos viene encima. Y así llevamos unos cuantos años, unas más que otras. Nos enfrentamos, casi a diario, a detenciones arbitrarias, atestados falsos, sanciones administrativas, insultos, criminalizaciones, golpes y abusos de poder.
Y sin saber muy bien hacia dónde vamos, pero convencidas de que tenemos que seguir caminando, el poder vuelve a dejarnos claro que hacemos daño. Vuelve a su política del miedo, si es que alguna vez la dejó de lado. Ante una sociedad tremendamente conformista y anestesiada ni siquiera hace falta esforzarse en disimular. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ese que legisla sobre nuestros úteros, ese que no sabe qué hacer con cuatro ex-altos cargos de la Guardia Civil y de la Policía acusados por Argentina de torturas a víctimas del franquismo, se saca de la manga una reforma del Código Penal que persigue terminar con cualquier indicio de protesta social tal y como la conocemos actualmente. Somos muchas las que nos enfrentamos en primera persona y por primera vez a una crisis de estas características. Y quizás por eso, las formas de protesta se han ido reinventando desde las manifestaciones hasta los escraches. De las  ocupaciones de plazas a ocupaciones de oficinas bancarias.
El derecho a la rabia es el precursor de la necesidad de luchar. Y eso es lo que ahora nos quieren quitar. Medidas redactadas a la luz de la repercusión mediática esconden un golpe más de autoritarismo de un Gobierno que tiene muy claro la importancia de reprimir parte de la sociedad antes de que el resto se contagie. Y así, de la noche a la mañana, nuestra Democracia queda un poco más coja que ayer, el artículo 21 de la Constitución se resiente de nuevo. Ante estos atropellos han sido varias las voces que han alzado la voz. Así, la Comisión Legal del 15M –LegalSol- ha publicado recientemente un informe en el que analiza los puntos más destacados de esta reforma. Del abanico de ocurrencias de Gallardón destaca especialmente una quizás por recordar demasiado a tiempos pasados que, por otra parte, se niegan a condenar. Llega el artículo 559 con la nueva creación de un delito que, lejos de proteger a sus ciudadanos, condena al ostracismo la libertad de expresión y comunicación. Y dice así: “La distribución o difusión pública, a través de cualquier medio, de mensajes o consignas que inciten a la comisión de alguno de los delitos de alteración del orden público del artículo 557 bis del Código Penal, o que sirvan para reforzar la decisión de llevarlos a cabo, será castigado con una pena de multa de tres a doce meses o prisión de tres meses a un año.” ¿Quién decide cuál es el grado de incidencia que tiene una comunicación sobre un tercero? ¿Volvemos al reparto clandestino de octavillas?
Por su parte, la Plataforma en Defensa de las Libertades Democráticas –que realizó una recogida de firmas contra el Anteproyecto el pasado mes de Septiembre- alerta sobre otra modificación que atenta directamente con el derecho a protestar. Así, la desaparición de los términos “grave” y “activa”, refiriéndose a las formas que ha de adoptar la resistencia a la autoridad policial para que ésta sea considerada delito de atentado, del artículo 550 del mencionado Anteproyecto, muestra la voluntad de crear confusión respecto a lo que es o no un comportamiento violento. Al desaparecer el adjetivo “activa” en relación a la resistencia a la acción policial se introduce un margen importante de discrecionalidad y subjetividad en casos de resistencia pasiva, lo que favorecerá la arbitrariedad tanto de la policía en sus informes como de la ley en caso de ser juzgado este tipo de acción no violenta.

Paradójicamente, en relación a los delitos de desórdenes públicos se contempla la “alteración de la paz pública” como resultado de actuaciones “tanto en grupo como individuales amparadas en el grupo”. Y yo me pregunto quién está realmente alterando la paz pública, quienes son los responsables de que las calles se llenen de ciudadanos hastiados que se juegan su integridad física. Me pregunto si los recortes o los desahucios no alteran esa paz pública. Me pregunto hasta dónde vamos a permitir su impunidad, cuánto poder estamos dispuestas a darles. Es necesaria y urgente una respuesta contundente ante una reforma del Código Penal que está pasando desapercibida. Es indispensable la unión de diferentes plataformas que trabajan desde hace tiempo en este ámbito y es necesario que salgamos todas a las calles en defensa de nuestros derechos. ¿Si no tuvieses miedo qué harías?

“Nuestra integridad vale tan poco… 
pero es todo lo que tenemos, 
es el último centímetro que nos queda de nosotros,
 si salvaguardamos ese centímetro, somos libres” 

-V de Vendetta-




...

Blogs

Corazón viviendero, por Mar García Martinez-Albelda (@mar_y_tal)

La lucha por la vivienda se erige, actualmente, como una de las luchas más activas en los movimientos sociales. Impulsa oxígeno a otras a través del contundente “Sí Se Puede”, una frase que resume una actitud y recuerda que está en nuestras manos mantener lo que nos pertenece por derecho.Lo vivido durante 15 días en la azotea de Ofelia Nieto, 29 ha servido de impulso para muchas personas, nos ha recordado el poder que tenemos y ha creado unos lazos que difícilmente podrán romperse. Ha demostrado como el trabajo constante de una asamblea de barrio puede frenar el derribo de una vivienda.
Sin embargo, la lucha “viviendera” tiene una doble cara. La implicación emocional es inevitable y detrás de cada desahucio hay una historia, un nombre. El pulso, de momento ganado, en Ofelia Nieto ha supuesto un revulsivo para la lucha y ha dado de pleno en el orgullo de aquellos que, tras el uniforme, cumplen las órdenes más injustas sin cuestionarse nada más.
Y estos mismos, pagados con nuestro dinero, realizaron el pasado miércoles 11 de Septiembre, una demostración de fuerzas tan ridícula como innecesaria. Y le tocó a Amaya, de 31años, ver como más de 150 antidisturbios se presentaban en su casa para echarla. Antidisturbios que muchas reconocemos de otras acciones llevadas a cabo días atrás y antidisturbios que ya no se esfuerzan en disimular un odio personal hacia activistas señalados. Ya no esconden sus ganas de pegarnos pero no fueron capaces de mirar a Amaya a la cara.
La impunidad con la que actúan, la prepotencia y la chulería dejaron a una persona en la calle con todas sus pertenencias bajo bolsas de basura para evitar que la lluvia destrozase lo poco que quedaba. Son más que cómplices, son culpables. Al igual que lo es el portero de la finca. Un portero, un trabajador más que no ha dudado en posicionarse del lado equivocado, no ha dudado en esconder notificaciones judiciales para Amaya ni en facilitar en todo lo posible la entrada de la policía al inmueble. ¿Por cuánto se habrá vendido? ¿400 ó 500 euros? Basura.
En el mismo bando una inmobiliaria, Laudea Nuevo Mundo, que ha rechazado cada intento de negociación con Amaya, que tiene a sus espaldas una muerte por accidente laboral y que –por algún motivo que todavía no comprendo- consigue que el Ayuntamiento de Madrid realice un despliegue policial que probablemente cueste más que la deuda que tiene contraída con ellos Amaya.
Sin embargo, lo que ellos no podrán comprender nunca es cómo esas derrotas, esas injusticias que cometen, nos hacen más fuertes. Cada desahucio que se ejecuta es un motivo más para transformar nuestra rabia, cada agresión nos une más entre nosotras. Y vamos creciendo. Llegará el día en el que el mayor despliegue policial se quede pequeño. Gracias a compañeros y compañeras que he conocido estos días ahora estoy completamente segura de que Sí Se Puede. De nosotras depende cuándo.

Fotografía de @PalomaSainzTB http://www.flickr.com/photos/paloma_sainz/

*Mientras escribía esta entrada muchas compañeras han parado otro desahucio de Bankia en Getafe*

...

Blogs

¿Y eso de qué sirve?, por Mar García Martinez-Albelda (@mar_y_tal)

Durante estos años he acudido a muchas protestas, acciones, manifestaciones, concentraciones. Muchas denuncias, muchos abusos por parte de los de siempre. Y mucha lucha en tres direcciones: contra los que no quieren escucharnos, contra la pasividad de muchos otros y lucha interna contra el eterno “Así no vamos a conseguir nada”.  Muchas caras conocidas en las calles de compañeros y compañeras que siempre están ahí. Nunca me encuentro a los críticos, a los revolucionarios de sillón o a los 2.0, a los que critican por sistema o esperan a que salga con un kalashnikov entre las manos.
A través de las redes sociales se convoca desde hace unos días a la gente en las sedes del Partido Popular. Una convocatoria que pretende mostrar la indignación, el cabreo y la rabia que muchos y muchas sentimos al ver cómo se han lucrado con nuestro dinero mientras nos imponen una austeridad asesina. Una convocatoria que esta vez llega bajo el lema de “Barbacoa en las sedes del PP”. Se entiende –o debería- que eso de asar chorizos es una metáfora.
Y llegan las críticas. Llegan las críticas de “convocar una barbacoa mientras hay gente que pasa hambre”. Es verídico, me lo han dicho. Me han llamado “comeflores de mierda” por decidir acudir a una concentración, porque gritando no voy a conseguir nada. Tengo dos opciones o pensar que me ha tocado vivir en una sociedad de mierda que no va a despertar jamás y por lo tanto me dedico a criticar cualquier intento de movilización social o bien, intento participar en las convocatorias que considero que puedan visibilizar mi enfado. Eso y trabajar en el día a día, en mi entorno y tratar de vivir acorde a mis ideas.
Porque no es justo que se critique, sin ofrecer ningún tipo de alternativa, que yo quiera salir a las calles a protestar. No es justo que se me insulte, que se me trate con paternalismo porque no entiendo la lucha, porque me dejo manipular… En resumen, no es justo que el enemigo esté también dentro. A lo largo de estos años sólo he sido testigo de una convocatoria, el famoso #25A, que desde el principio se planteó de manera diferente. Y no recibió el apoyo suficiente. Y no me alegra, simplemente creo que o se plantean acciones que sumen para ser más o nos dedicamos a teorizar sobre el sexo de los cangrejos. Porque vivimos en la realidad en la que vivimos y porque no me voy a convertir en mártir de ninguna causa. Porque sola no puedo, pero con compañeras sí.
Así es que si algo tengo claro es que lo que no sirve de absolutamente nada, lo que resulta absurdo y una pérdida de tiempo es quedarse en casa. En eso, al menos, deberíamos estar de acuerdo. 

...

Blogs

Libertad de presión, por Mar García Martinez-Albelda (@mar_y_tal)

Esto es una carta abierta a cualquiera que viva en este país, a cualquiera que tenga una cámara de fotos.  Es una carta abierta a la Delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes y a su brazo ejecutor, los agentes de policía. Esos que cumplen órdenes sin cuestionarse nada más, los que son cómplices de la represión, los que pegan con ganas y los que no (que dicen, alguno hay).  Es una carta abierta al colectivo de periodistas –del que formo parte- independientemente de sí tenemos carnet o no. Es una carta abierta a esas asociaciones que, ante el atropello que ha sufrido hoy la libertad de expresión y de información, guardan silencio.
Conciudadanos, porque eso son, ni más ni menos. Conciudadanos ocupando un puesto de poder que nosotros mismos les hemos dado. Conciudadanos que nos persiguen, nos criminalizan, nos asustan. Conciudadanos que van a nuestro domicilio a deternos. Y hablo en plural porque lo que está pasando hoy –aquí y ahora- con compañeros como Raúl o Adolfo, nos puede pasar a cualquiera. Porque ya ha pasado antes. Hablo en plural porque puede que, incluso este post, se convierta en un motivo para que me detengan. Pero me da igual, soy libre muy a su pesar porque no tengo miedo. No me lo permito.
Y es que ustedes, tienen la mala costumbre de castigar al que cuenta el error y no al que lo comete. Deben tener tanto miedo que ya ni disimulan y sus prácticas, más típicas de esos tiempos que se niegan a condenar, no van a dejar de ser denunciadas. Cada día más prepotentes, más cumplidores, más expedientados y aún así ven –impotentes- cómo no nos vamos. Como hay gente que sigue saliendo a las calles a luchar por lo que cree. A pesar de las patadas, de las palizas, de los atestados inventados….
Toda esa Dignidad ciudadana –póngale las siglas que quieran- es, sin embargo, silenciada por propios periodistas que se escudan en ejercer el activismo desde su profesión para callar. O incluso es criminalizada por otros que mienten deliberadamente. Medios de comunicación que distorsionan, que hacen de casposo altavoz. Ha tenido que ser @Fotogracción -colectivo fotográfico que pretende tener una filosofía de autogestión, denuncia, transformación social activismo político, a través de la fotografía como arma de transformación social- quien lance un comunicado en apoyo a Raúl y Adolfo. Mientras, organizaciones “oficiales” como la Federación de Asociaciones dePeriodistas de España (FAPE) o la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) guardan silencio. Un silencio denso, pastoso y maloliente.
Ya no valen las medias tintas, hay que posicionarse. Si nosotros no defendemos nuestra profesión, si no defendemos nuestro derecho a ser informados de forma veraz y si no defendemos nuestros derechos, ganarán la partida. Somos parte de lo mismo, más allá de acreditaciones y chalecos blancos.  Mañana tienen la oportunidad de demostrarlo a las 18:00 en Delegación del Gobierno. 

...

Blogs

Dar el paso, por Mar García Martinez-Albelda (@mar_y_tal)

Hace poco que el 15M cumplía –cumplíamos- dos años. Dos años de lucha en muchos ámbitos, en las calles, en la oficina, en casa. Hay que contar lo que está pasando y hay que luchar contra un sistema esencialmente basado en la Injusticia. Concienciar. Y eso he estado haciendo, entre otras muchas cosas. El 15M aglutinó de todo en su momento y como movimiento que mueve los pilares, tiene mil enemigos que lo temen. Muchas personas se acercaban por primera vez a la Política –a la de las plazas-, otras llegaban desencantadas de lo que se cocía en los Partidos… Y yo empiezo a hacer el camino contrario. Sin dejar de ser lo que soy -que es 15 de Mayo corriendo por las venas- me planteo cómo encaminar una lucha en la que creo, cómo hacerla efectiva.

Poco a poco empiezo a involucrarme en la política de mi barrio y conozco personas. Personas con las que coincido en que todo esto no funciona. Personas que creen en otra manera de hacer las cosas. Y personas que pertenecen a un Partido y quieren intentar cambiarlo desde dentro, personas que me he encontrado muchas veces en las calles. El eterno debate. Y así, una cosa lleva a la otra y acudo por vez primera a un acto de Izquierda Unida. Participo en el debate de un documento sobre el Área de Mujer y acudo como invitada a la II Conferencia sobre Mujeres de Izquierda Unida Comunidad de Madrid –IUCM-.
Y se desata la tormenta. La realidad me abofetea la cara: la lucha contra el sistema es el día a día en el funcionamiento interno. Otra vez, los de arriba contra los de abajo. Me presentan a @sara_en_madrid, única candidata a la Coordinadora de Mujeres. Es joven pero tiene las ideas muy claras. Y allí me encuentro con muchas personas que no me resultan extrañas y con las que, a través de redes sociales, coincido a menudo en planteamientos. La mañana arranca con dos grupos diferenciados: por un lado el grupo permanente del Área de Mujer, compañeras que llevan 4 años trabajando por la lucha feminista (fuera y dentro). Por otro, los barones de siempre con otro grupo de mujeres que se autodenomina el de la Organización, el oficial y el único válido. Dos mesas de credenciales, dos acreditaciones distintas…. Mujeres contra Mujeres. Pero va mucho más allá, es el área más conservadora de Izquierda Unida contra el otro 49% (conocidos como Frente Amplio y Cambia IUCM) y contra todas las afiliadas que se niegan a dejar morir el Partido en el que creen.
Desconozco la burocracia de Izquierda Unida, los mil órganos que existen, pero lo que sí conozco es el documento en el que se ha basado la II Conferencia. Un documento en el que ambas partes se dotan de una serie de normas con el fin de articular el acto y poder realizar, de una manera clara y democrática, la votación de la que será la nueva coordinadora del Área. Y lo que veo es que, una de las partes ha decidido saltarse las normas. Asambleas locales de Izquierda Unida que no se inscribieron en fecha, aparecen para votar, para formar parte de la mesa y para boicotear el acto. Sí, boicotear. Ya desde el principio lo dejan claro: “Si no te acreditas en esta mesa, no vale”.  Y arranca el espectáculo. Por su parte, Laura Carenas (@Laucarma) intenta, contra viento y marea, empezar la Conferencia, tras varios minutos de negociación sobre la formación de la mesa. Imposible. Gritos, micrófonos desenchufados, unas 30 mujeres sobre el escenario, enfrentamientos… Mientras, al fondo de la sala, aquellos barones que se ven satisfechos de su tutelaje. Que de vez en cuando alzan la voz y que incluso son reclamados por algunas para que, micrófono en mano, pongan orden y aclaren que la Organización es la que tiene la razón. Inverosímil.
La fortaleza de Carenas, el apoyo incondicional del resto de compañeras de la Permanente y las propias normas escritas (repito: acordadas por ambas partes) hacen efecto. Y las de las acreditaciones oficiales, la supuesta “Mayoría”, ese 51% que tanto daño creo que se hacen, se marchan. Desaparecen. Arranca, ya sí, la II Conferencia. Se presentan enmiendas al texto propuesto, se debate y se lucha. Se reconocen los errores, se empieza a escuchar que este debate tiene que salir a la calle, que la gente tiene que saber qué Izquierda Unida no es sólo lo de siempre. Va más allá de los Pérez. Los Pérez de toda la vida.
Y yo observo, incrédula todo lo que ha ocurrido. Y empiezo a pensar que estas compañeras tienen un duro trabajo por delante, sobre todo, dentro del Partido. No se lo van a poner nada fácil. Pero ellas lo saben y parece que eso sólo les da más fuerza.  Tras un descanso para comer, comienza otro de los debates –teñido de actualidad tras los acontecimientos de esa misma mañana-. Se habla de la posibilidad de que el Área de Mujeres se convierta en un espacio mixto. Y en eso andamos cuando a las 16:30 de la tarde, nos enteramos de que se ha votado en algún sitio mientras la urna sigue vacía. Y que, además, ya hay coordinadora nueva.
Pese al asombro inicial se decide continuar con el horario previsto y, así, a las siete de la tarde, tal y como estaba recogido en el orden del día y acordado semanas antes, arranca la votación.

Sin embargo, la "nueva coordinadora" ya agradece en Twitter los apoyos recibidos mientras en la Conferencia se recuentan las papeletas

  
Lógicamente al haberse producido una única candidatura en tiempo y forma, es Sara (@sara_en_madrid) quien resulta elegida con unanimidad de los 45 votos.
Tras lo vivido ayer he llegado a una conclusión. No dudo que ésta pueda no ser la mejor, pero tras dos años luchando desde fuera voy a probar a hacerlo desde dentro. Quiero creer en la posibilidad de un cambio dentro de un partido como Izquierda Unida, donde muchos de sus afiliados y afiliadas me han acompañado este tiempo. Quiero pensar que sí se puede y que participar en movimientos sociales que piden un cambio en el sistema no es excluyente con intentar cambiar ese mismo sistema desde dentro. Quién sabe….

...