¿Atravesaré Turquía?, por @Lola_Hierro

Estambul, por Wajahat Mahmood (CC) 

 

Turquía. Este gigantesco país entre Europa y Asia va a ser mi próximo destino periodístico-viajero. Inicio 2014 cargadita de planes, y este es el que toca en enero: un territorio de más de 785.000 kilómetros cuadrados y 75 millones de habitantes con sus correspondientes 75 millones de historias por conocer y contar. Me marcho a finales de mes con destino a Estambul y por allí estaré 13 días como mínimo. Tengo billete de vuelta, pero también tengo tantos y tantos proyectos por hacer que no descarto perder el vuelo y prolongar mi estancia.

¿Qué voy a hacer por esas tierras? De momento, todo son ideas desordenadas, intentos de reportaje a medio planificar y muchos posibles destinos subrayados en la guía de viajes. Vuelvo a irme sola, pero tengo la enorme suerte de contar con un par de amigos en Estambul que me tienden su mano, su casa y compañía. No me va a faltar de nada. Lo más probable, después de todo, es que permanezca en esta ciudad la mayor parte del tiempo porque tengo en mente varios reportajes de corte más social que viajero que son, de momento, mi prioridad. La ruta viajera por Turquía saldrá en función del tiempo libre que me dejen estos proyectos.

Aún así, fantaseo con acercarme hasta la frontera con Armenia para ver con mis propios ojos el mítico monte Ararat, donde la Biblia dice que se posó el arca de Noé tras el diluvio universal, y después conocer las ruinas de la ciudad bizantina de Ani y el palacio de Ishak Pasha, una maravilla otomana del siglo XVII que no me quiero perder. No obstante, las bajas temperaturas y los 1.500 kilómetros que separan este destino remoto de Estambul hacen que me lo esté pensando mucho.

Me he cargado de Literatura para empezar. / L.H.

También planeo acercarme a Konya, una ciudad más accesible, para ver la ceremonia de baile y meditación de los  derviches o giradores, que es una orden que fundaron  los discípulos del gran poeta sufí Jalal al-Din Muhammad Rumi en el siglo XIII. En su Museo Mevlana, que es un lugar muy sagrado y antiguamente sede de estos derviches, se guardan tres pelos de la barba de Mahoma. Yo quiero ver esos tres pelos, aunque no sé si dejan.

Las ruinas de Éfeso y Pérgamo están también entre mis planes. Son pedazos de historia que van emergiendo poco a poco de la tierra, según avanzan los trabajos de excavación que, de cuando en cuando, nos sorprenden con nueva maravilla clásica. El 82% de Éfeso está aún sin excavar… no me imagino la cantidad de tesoros que aún permanecen enterrados.  Los balcones calcáreos de Pamukkale son otro imprescindible, como las cabezas de piedra del monte Nemrut o las chimeneas de hadas de la Capadocia… Vamos, que al final me van a faltar días para ver todas esas cosas y tendré que hacer una segunda visita al país.

Esta vez me llevaré a cuestas el ordenador, así que podré contar en este blog, prácticamente en tiempo real, todas las aventurillas que le vayan ocurriendo a esta reportera nómada. En Twitter e Instagram utilizaré el hashtag #holaTurquía. 

Pues ya está contado. Añado que agradeceré mucho cualquier consejo/idea/advertencia/proposición. Quien quiera contarme algo, puede hacerlo poniendo un comentario aquí abajo. Toda información es bienvenida.

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