Apadrina un cine, por @CarlosPenedoC

El cine tiene salvación. Sobre todo si tenemos en cuenta que millón y medio de espectadores han ido al cine esta semana con la iniciativa "la fiesta del cine", que bajó radicalmente el precio de las entradas. En Majadahonda (Madrid), hay una movilización para reabrir los Cines Zoco, antiguos Renoir. Igual al cine le queda vida por delante

Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Como si se tratara de proteger a un extraño animal en peligro de extinción, en este caso el cine como evento cultural, una plataforma ciudadana se ha lanzado a salvar unas salas de cine en Majadahonda (periferia residencial de Madrid, 70.000 habitantes), los antiguos Renoir, que llevaban abiertos en la ciudad desde 1979 y cerraron el pasado mes de abril.
Son los cines Zoco Majadahonda, situados en un pequeño centro comercial que hace tres décadas fue pionero como fórmula, junto a La Vaguada madrileña, y cuyos comerciantes hacen hoy causa común con la plataforma. Las salas cerradas en abril pertenecían a Alta Films, empresa de Enrique González Macho, actual presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, la de los queridos-odiados premios Goya. González Macho ha decidido cerrar el 90% de las salas con las que contaba su distribuidora. La Asociación de Majadahonda está precisamente en estos momentos negociando el alquiler de las salas con la empresa, “a precios de mercado”.
El proyecto –cuentan- “quiere recuperar el cine como un espacio de encuentro, cultura, diálogo y diversión, en el que el espectador sea parte activa y esencial”. Todo suena familiar y también diferente. Suena a tiempos antiguos el espíritu asambleario y el asociacionismo cultural, y a muy modernos la movilización popular y un modelo que recuerda al crowdfunding (suma de microapoyos económicos para sacar adelante un proyecto). 
La plataforma social consiguió miles firmas para intentar parar –sin conseguirlo- el cierre de las salas, y se ha convertido este mes de julio en Asociación cultural y sin ánimo de lucro, pero con ánimo comercial, profesional y la voluntad de abrir hacia Navidad. La cifra mágica es 1.500, el número de socios necesarios para que el proyecto se haga realidad, con una aportación de 100 euros anuales por socio. La inversión principal es el cambio de la maquinaria de proyección al sistema digital que impera ahora en el mundo del cine, gasto que probablemente ha precipitado su cierre.
Gabriel Rodríguez y Javier Asenjo dirigen esta Asociación y personalizan un proyecto en el que ya se ha comprometido alrededor de 750 personas entre vecinos de la zona oeste de la Comunidad de Madrid, los antiguos empleados de los cines, gente de la industria y aficionados al séptimo arte sin afiliación geográfica o ideológica conocida. Presidente y vicepresidente se dedican ambos profesionalmente al cine -áreas económica, creativa y de distribución-, trasladan un proyecto con un funcionamiento comercial normal, pero convertido en un espacio cultural vivo, participativo, con cuatro salas y actividades diversas, una programación diferente a los grandes multicines, y a precios competitivos. 
Promotores del proyecto Cines Zoco Majadahonda (Foto: PND).
Estos emprendedores hablan de recuperar algo parecido a un cine de barrio, donde sea cómodo llegar, aparcar y pasar la tarde por los alrededores; donde se celebren debates, coloquios con directores y actores; y hablan también de una nueva forma de exhibir cine, contemporánea a Internet –léase, con variedad y rotación de actividades-, que tenga en cuenta al público y sea distinta a las macrosalas a 9,10 euros la entrada, más la posible comisión de telecompra, más las palomitas, más la bebida a precios disparatados.
“El público está pidiendo otra forma de ver películas”, dice el vicepresidente de la Asociación. Y como ejemplo mencionan la gran afluencia de espectadores a las pantallas de foros culturales de Madrid ciudad como el Matadero, el Círculo de Bellas Artes o la Filmoteca. 
El proyecto deja definitivamente de parecer utópico al conocerse que en Palma de Mallorca está el modelo que se pretende seguir, que consiguió los socios necesarios y lleva funcionando más de un año, CineCiutat se llama y se promocionan –en ocho idiomas- con el lema ”Haz tuyo el cine”. Defienden ellos y comparten en Majadahonda la apuesta por el cine de calidad, en versión original, subtitulado o doblado; el cine clásico y documental, y la participación directa de aficionados y socios, en su caso además con los precios más baratos en taquilla de toda la isla. 
La cartelera de este último fin de semana incluye en el cine de Palma una mezcla conseguida de cine comercial de calidad y de autor: la última película de Mariano Barroso, con Eduard Fernández de protagonista y Todas las mujeres en el reparto; Guerras sucias, documental norteamericano sobre operaciones secretas en Afganistán; Baztán, película española dirigida por Iñaki Elizalde, con Unax Ugalde y Carmelo Gómez; A Liar’s Autobiography, una comedia de animación para adultos basada en las memorias de Graham Chapman, miembro de los Monty Python; y próximamente anuncian en esas pantallas la primera película rodada por una directora saudí, La bicicleta verde, versión original en árabe subtitulada en castellano; y Blackfish, la historia de una orca responsable de la muerte de varias personas no sabemos si por instinto asesino o consecuencia del entorno social en el que se crió.
El proyecto de Majadahonda tiene también el atractivo del pequeño contra el grande, un pulso de una iniciativa popular contra la multinacional de la distribución y la major que coloca los personajes del último lanzamiento cinematográfico en el menú infantil de la hamburguesa.
Defienden el cine como cultura, más que como producto despersonalizado de consumo. Y muestran una actitud crítica hacia la gran industria, que se ha beneficiado –dicen- durante años de subvenciones millonarias, incluidas las películas rentables, no las que más lo necesitaban, para mayor provecho de productores y distribuidores y sin excesivo esfuerzo. La crisis, el recorte de ayudas, ha hecho ahora tabla rasa con todo el mundo, más un 21% de IVA.
El éxito de esta iniciativa, insinúan sus impulsores, podría incentivar la puesta en marcha de otros proyectos similares en Madrid que ya lo están madurando y se mantienen en contacto con los del proyecto de Majadahonda. Y existen otros parecidos en Sevilla, Córdoba, Guadalajara, Zaragoza y Valencia. 
Como prueba evidente de que la afición no es la que está en crisis, esta semana se ha celebrado en toda España la quinta edición de La Fiesta del Cine, iniciativa promocional impulsada por productores, distribuidores, exhibidores y la Secretaría de Estado de Cultura, que ha bajado durante tres días a 2,90 euros el precio de la entrada, un tercio de su precio habitual. El balance ha sido de un millón y medio de espectadores que han respondido y se han ido al cine de lunes a miércoles, el doble que en la misma campaña de 2012. 
El cine sigue teniendo seguidores; su precio y algunas formas de distribución-exhibición alejan al espectador de las pantallas.
Diccionario de la RAE, 22ª edición de 2001. cineclub. 1. m. Asociación para la difusión de la cultura cinematográfica, que organiza la proyección y comentario de determinadas películas. Real Academia Española © Todos los derechos reservados.
Aunque la RAE se reserve los derechos de la definición de la palabra, y los promotores de la cosa no la utilicen, parece que todo este artículo ha estado dando vueltas alrededor del proyecto de montar un cineclub.  Un cineclub de 2013, generador de vida cultural y comercialmente viable.

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