Antes de que empiece el cole, por Emilio Fuentes Romero (@efurom1)

Leo unas declaraciones del director de cine David Pinillos en las que afirma:

"el cine tiene que ir a los colegios, enseñar a los niños a amar todo lo relacionado con lo audiovisual, igual que se ama la pintura, la música o la literatura".


Aunque comprendo perfectamente que su intención es "crear cantera", sus declaraciones admiten una doble lectura:

Por una parte, como profesor, llevo un montón de años (y son legión los que hacen otro tanto) tratando de enseñar a amar todo lo relacionado con lo audiovisual. He organizado más de un cinefórum, he proyectado en el aula pelis relacionadas con el tema estudiado, cito con frecuencia pelis para ilustrar mis explicaciones, soy socio de grupos que trabajan en "comunicación y educación"...

En este sentido, las declaraciones de Pinillos no dicen nada nuevo, no son noticia.

La otra lectura es: "vaya, otro genio que viene a añadir nuevas tareas a la escuela". Además de educación vial, ecología, urbanidad y civismo, nutrición, ajedrez, sexualidad, banca y finanzas, consumo, ética, uso de las nuevas tecnologías, hacer excursiones, combatir las drogas, fomentar el reciclaje y el desarrollo sostenible, combatir el racismo, la xenofobia y la violencia de género, hablar de Europa... ¿tiene la escuela que dedicar tiempo al cine?

Además, si lo hacemos así, luego vendrá el sr. Wert para darnos un tirón de orejas y dirá que así es imposible alcanzar los objetivos del informe PISA y de la Unión Europea , que para lo que hacemos hay demasiados maestros y pocos alumnos por clase, que los investigadores están mejor en el extranjero y que, hasta que salgamos de la crisis, aguantemos una dieta estricta a base de tiza y la pizarrín.




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