ANOREXIA ECONÓMICA


Ante todo, mis disculpas por ilustrar esto que escribo conestas terribles imágenes que hablan de la muerte y destrucción de un cuerpojoven y probablemente hermoso. Sin embargo, creo que la dureza que se desprendede las mismas sirve de ejemplo, de alguna manera, de cómo pueden acabar algunospaíses europeos.
Grecia, sobre todo, Italia, Portugal, Irlanda y España estána dieta. Una dieta impuesta por la oronda Alemania y su novio francés que, dela noche a la mañana, han declarado su pasión por la delgadez, la delgadez, esosí, de los otros.
Por eso machacan una y otra vez a sus aturdidas sociedadescon la necesidad de reducir la talla de su déficit más allá de lo razonable.Los gobiernos, que de alguna manera son el cerebro que decide por esassociedades, confundidos y obsesionados con dar la talla, hace tiempo queaborrecen cualquier plato que mantenga vivo al cuerpo que dirigen. Solo piensanen la cinta métrica de Alemania ceñida sobre un talle cercano ya a loimposible.
España y Grecia vomitan trabajadores y funcionaros alinodoro del paro, mientras reducen al mínimo las aportaciones calóricas queayudaban a mantener ese estado del bienestar con el que vivían felices hastaque les pusieron ante el deformante espejo de la crisis. Lo que estánnecesitando España, Grecia y el resto de PIGS es que alguien les ayude arecuperar la alegría de vivir, que alguien ponga e sus platos el crédito que lesdaba la energía para moverse.
Ayer nos dijeron que el número de parados en España seacercará este año a los seis millones Y la receta del gobierno no es otra quecomprarle un vestido, una reforma laboral y un objetivo de déficit, en el que,a pesar de lo esmirriado de su figura, tampoco cabe, con lo que tendrá quevolver a meterse los dedos para vomitar más parados, más servicios y másderechos.
Todos sabemos en qué acaba la anorexia y en Economía vamosderechos a ella. Mientras, Alemania y su novio francés siguen engordando yenriqueciéndose con los vestidos que nos "venden".