Ángel Illescas, el gaditano genio y figura, por @AgenciaFebus

Campeonato de España 1984. Foto Pedro López, digitalización Agencia Febus.
La muerte prematura es algo muy presente en la sociedad. Y, como no, también lo es en el culturismo. Muchos son los que se nos han ido de esa forma en el deporte del hierro, dejando un legado que perdurará más allá de los tiempos. Unos fallecieron en accidentes de tráfico, otros por causas naturales y otros, desgraciadamente, y aunque se haya intentado obviar,  por causas derivadas del uso, u abuso, de sustancias dopantes. Pero independientemente de las causas de esos decesos lo que está claro es que todos ellos forman parte de la historia del deporte español por su palmarés, su entrega y su sacrificio, entre ellos, Juan Ferrero, Francisco Ruiz Ontañón, Francisco del Yerro, Eusebio Esteban o Javier Cristóbal. Pero, sin duda, de todos los que se fueron antes de tiempo hubo uno que dejo una huella muy especial, una huella muy peculiar. Y dejó una huella muy especial y peculiar por su forma de entender la vida, por su arte, por su saber hacer, por su conocimiento, por su desarrollo y, como no, por su sentido del humor, mucho sentido del humor. Sí, nos referimos a Ángel Illescas.
Rafael Lorente inmortalizó a Ángel Illescas en este repotaje para la revista "Las Pesas". Digitalización Agencia Febus.
Ángel Illescas nació el 4 de septiembre de 1955, en Cádiz, allí, creció jugando en la playa, un entorno sin parangón. A los 16 años se aficionó al culturismo, leyendo revistas americanas especializadas. Con tan solo 17 años ya poseía un gran físico, torneado, proporcionado y de gran calidad. En 1973, pesando 73 kilos de puro músculo, se proclamó Mr. Andalucía, en su categoría y en el absoluto, de forma autoritaria. En 1974, en Madrid, quedó subcampeón de España de culturismo, detrás de Salvador Ruiz, en un evento histórico donde Arnold Schwarzenegger deleitó al respetable con una magnífica exhibición y donde Baldo Lois ganó en el absoluto. Parecía que comenzaría un carrera arrolladora pero una terrible enfermedad de su madre, los estudios de ATS y el servicio militar, se lo impidieron. Unos años más tarde, una vez finiquitados sus estudios y con su gimnasio, funcionando a las mil maravillas, de donde surgieron culturistas como, por ejemplo, José Fernández, Manuel Menacho García, Miguel López o Juan Tinoco, se pudo dedicar de lleno al culturismo, su gran pasión.  
Foto Pedro López, digitalización Agencia Febus.
En 1977, de nuevo en Madrid, en el carismático teatro Montepío, Ángel, con una forma espléndida, denso, rocoso y definido, quedó subcampeón de España, en una categoría donde solo Baldo Lois pudo con él.  En el absoluto, donde Salvador Ruiz arrasó, se alzó con un meritorio cuarto lugar. Y llegó 1979 el año de su consagración. Ganó de forma brillante en el campeonato de España, venciendo en su categoría (la talla alta) a hombres de la categoría de Enrique Torrent o Eduardo de la Asunción. En el absoluto obtuvo la tercera posición, detrás de Steve Shabaneh y de un sorprendente Vicente Segovia. En 1981 se coronó vencedor del campeonato de Andalucía donde obtuvo también el trofeo al mejor posador, algo que para él era muy importante y que dominaba a la perfección pues poseía unas cualidades artísticas y plásticas fuera de lo común. Poco después ganó el campeonato de España, en la categoría de pesado ligero, por delante de Joaquín Solloso y José Martínez, en el absoluto solo pudo con él, y por poco, Manuel Lucena.

El podio del campeonato de España 1974: Ángel Illescas, Baldo Lois, Enrique Torrent y Jesús Mario Muñoz que entregó los trofeos. Foto Pedro López, digitalización Agencia Febus.
 En 1982 ganó de nuevo en el campeonato de España, en su categoría y en el absoluto, dos años más tarde, en Madrid, en el Primer Open de España, un torneo abierto donde participaron atletas de la talla de Manuel Velasco, Joaquín Cabrero, José Fernández, Jenaro Ezquerra o Abel Pérez, se lo puso muy difícil a Salvador Ruiz que, a la postre, fue el vencedor. En ese mismo año, 1984, se alzó con el triunfo en el Campeonato España, en una forma espectacular, en la categoría de pesado ligero, derrotando a campeones de la talla de Enrique Torrent o Antonio Lara, y también en el absoluto, ganando brillantemente a José Ballester, Manuel Velasco y Lorenzo Moreno. También en ese año alcanzó la séptima plaza en el campeonato de Europa, celebrado en la Haya, la décima posición en el campeonato del mundo, celebrado en las Vegas, y se hizo con la victoria en la Copa Internacional, derrotando a Eduardo de la Asunción, José Fernández y Francisco Espasa, entre otros. 

Reportaje del Primer Open de España, revista "The Muscle". Fotos Pedro López, digitalización Agencia Febus.
Reportaje del campeonato de España 1984, aparecido en le revista "The Muscle". Fotos Pedro López., digitalización Agencia Febus.

Juan Carlos López y Ángel Illescas, campeonato de Europa 1984. Digitalización Agencia Febus.

Copa Internacional 1984, Ángel Illescas venció brillantemente. Revista "The Muscle", digitalización Agencia Febus.

Ángel Illescas en su tarea publicitaria. Foto Pedro López, digitalización Agencia Febus.
Cubierta de la revista "The Muscle" con Alaska. Foto Pedro López, digitalización Agencia Febus.
 En 1985, en Londres, en los Juegos Mundiales, en una categoría terrible, donde ganó Dave Hawk y donde el gran campeón Ahmet Enunlu solo pudo quedar quinto, Ángel Illescas obtuvo una meritoria sexta plaza, en una de sus mejores puestas a punto, sin duda, su tren superior, especialmente brazos, pectoral y espalda, fue de los mejores.
Ángel Illescas en los Juegos Mundiales de 1985, revista "The Muscle". Digitalización Agencia Febus.
 Poco a poco Ángel se fue retirando de la competición. Fue un nombre que siempre estuvo muy ligado al culturismo, no solo como competidor, si no como promotor, entrenador de campeones, como directivo, como colaborador en diversas revistas y como embajador de este noble deporte, algo que hacía muy brillantemente pues su cultura y sentido del humor eran únicos. Sus alocuciones, como presentador, en diversos eventos son recordadas, por aquellos que tuvieron la suerte de presenciarlas, como algo fuera de lo común. Era, sin duda, un genio. 
 Según su círculo más cercano Ángel Illescas falleció en 1993, siendo aun muy joven, por culpa de un tumor cerebral, producido por el uso de hormona de crecimiento. Se apagó el genio pero no su figura que perdurará para siempre en la historia del deporte español.

La revista en la que colaboró Ángel Illescas y que también llegó a dirigir. Digitalización Agencia Febus.

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