Andrés López - 'ABBA; El Pop Que Vino del Frío' (Editorial Milenio, 2012), por @renacerelectric

En 2009, y mientras entrevistaba a Steven Wilson (Porcupine Tree, Blackfield, No-Man), uno de los grandes valedores del rock progresivo y experimental del nuevo milenio, salió en nuestra charla el nombre de ABBA. Ambos coincidíamos en nuestra devoción por el cuarteto sueco y Wilson no tardó en espetarme: «Es una de las mejores bandas que he escuchado nunca: grandes compositores, producción, etcétera. Soy un gran fan. Si quieres saber cómo se produce correctamente un disco de pop, no hay nada mejor que sus discos». Aun así, y teniendo el respeto de una inmensa parte de la crítica especializada y de un incalculable número de instrumentistas alrededor del mundo, a ABBA se le suele maltratar por norma en los medios generalistas, dejándoles como meros alfeñiques que tocaban sencillos para el gran público. Una auténtica pena, ante todo si nos referimos a un conjunto con una discografía rotunda y brillante. Y es que estamos hablando de Benny y Björn, dos de los mejores compositores de temas pop del siglo XX, un tándem perfecto; y, por supuesto, hablamos de las voces incomparables de Anni-Frid y Agnetha, unas cantantes con unas tablas tremendas para cuando finalmente se conforma la agrupación definitiva.

Andrés López hace justicia al proyecto en ABBA. El Pop Que Vino Del Frío, un muy interesante recorrido a la carrera de estos artistas, tanto dentro del cuarteto como en sus vidas primeras con apuestas del corte de The Hep Stars (Benny), Partners o West Bay Singers (Björn), la orquesta de Evald Ek (Frida) o la versión sueca de la ópera rock Jesus Christ Superstar (Agnetha), por citar algunas. Ya centrados en su camino profesional en unión rotunda, se estudia con detenimiento el papel del carismático Stig Andersson, la clave tras el fenómeno “Waterloo”, el duro esfuerzo de los cuatro y la adicción al trabajo de los dos compositores, su llegada a lugares como Alemania, Australia, Estados Unidos o el Reino Unido, las colaboraciones, los divorcios, el crecimiento artístico... y así hasta la ruptura. A partir de ahí, hay incluso espacio para acompañar a cada uno en su vida tras ABBA.

El 12 de septiembre de 1980 un ya encumbradísimo Mike Oldfield publicaba el sencillo “Arrival”, que no era otra cosa que una versión de la composición que Björn Ulvaeus y Benny Andersson habían compuesto para el LP de ABBA de 1976 con igual título que la pista citada. Oldfield demostraba así el tremendo respeto que sentía por estos músicos e, incluso, llegó a fotografiarse en un helicóptero para la portada de su single –emulando a los ABBA en el artwork de su larga duración–. El “Arrival” que grabó Mike terminaría dentro del vinilo QE2. Este llamativo dato, que sería de lo poco que he echado a faltar en el capítulo “Recopilatorios y Devociones” de este libro, muestra nuevamente a las claras la valía del cuarteto y la consideración que siempre se les ha tenido dentro de la escena profesional. Andrés ha cerrado en esta obra un trabajo destacable y de obligada lectura.

por Sergio Guillén

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