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AHORA O NUNCA, por Javier Astasio

 
Un diario europeo calificaba este fin de semana la situación política italiana, sin gobierno, con pocas o ninguna esperanzas de formarlo y a punto de llevarse por delante al mismísimo presidente de la república, como crítica, aunque no seria, una brillante e irónica descripción de una situación de bloqueo a la que no somos del todo ajenos, porque, aquí, con un gobierno repudiado en la calle por mujeres, pensionistas, sanitarios y estudiantes, condenado en los tribunales por beneficiarse de la corrupción organizada desde sus filas, abandonado por la mayor parte de sus palmeros, a los que ahora les va más el compás de un tal Rivera de mirada perdida, con ese panorama, no parecemos capaces de poner en la calle a los responsables de tanto delito y tanta injusticia.
Por imposible que parezca, con este PP al borde del precipicio, con este PP al que se le está abriendo el suelo bajo los pies, con este PP que tiene el mayor plantel de ex ministros y altos cargos entre rejas que ha conocido la historia de España, con unas encuestas que vaticinan para él una debacle electoral, con este PP, digo, nadie parece tener el coraje y la generosidad de apoyar sin contrapartidas la única salida legal y posible que no es otra que la moción de censura presentada por el PSOE, que debatirá el Congreso el jueves y viernes de esta semana.
La única esperanza que nos cabe de que la moción salga adelante y veamos por fin a Rajoy hacer las maletas es a de que los portavoces de los distintos partidos que tendrían que apoyarla estén haciendo teatro, como tienen por costumbre. Que, por ejemplo, al PNV le interese algo más que el ventajoso cupo arrancado al PP en los presupuestos, que el PDCAT y Esquerra Republicana de Cataluña, que tienen a Rajoy como su mayor enemigo, sean capaces de prestar sus votos para desalojar a quien ha dejado pudrirse la situación catalana, permaneciendo impasible ante su deterioro unas veces o siendo  actor fundamental y provocador del mismo otras, que Bildu preste su voto sin más o que Podemos piense más en nosotros, sus votantes y el resto de los españoles, que en sus cálculos de "sorpassos" y persiga algo más que el desprestigio de su más inmediato rival.
La izquierda española sólo ha sido fuerte y con capacidad transformadora de la sociedad cuando ha permanecido unida, del mismo modo que dividida y enfrentada no plantea más incógnita que la de la fecha en la que pasará a ser intrascendente, insignificante, para dejar en manos de ese nuevo Aznar, origen de todo lo que está pasando, que es el impostado Albert Rivera. Entonces, cuando esto acabe por ocurrir, ya será tarde, ya no habrá otra cosa que esperar a ver cómo sucede lo peor, cómo esta nueva derecha con piel de cordero saquea con más sutileza y mejor técnica lo poco que han dejado de España y los españoles sus padres políticos y sus mentores del IBEX 35.
No apoyar esta moción, con la excusa que sea, no es más que una frivolidad, una exquisitez más de quienes no ven más allá de sus propios intereses, de sus mezquindades, y se olvidan de todos los que han sufrido y están sufriendo las consecuencias de una política salvajemente inhumana llevada a cabo por abanderados de una patria que, en cuanto pueden, dejan atrás para esconder en otros paraísos, los únicos en que creen, el botín de sus saqueos.
Es ahora o nunca, porque si les dejan tiempo, Rajoy y Rivera, Rivera y Rajoy, que tanto montan el uno como el otro, reconstruirán de nuevo esa derecha monobloque que tanto daño nos ha hecho y nos está haciendo.

 
 
 

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