Afrontar la muerte de un ser querido, por @MilagroMendoza

Para morir solo se necesita estar vivo. Esta realidad tiene connotaciones distintas según el contexto. La muerte de un ser querido producto de una enfermedad, no es igual a una muerte violenta (producto de hechos delictivos), o a la de un niño, o un progenitor.
Aunque cada uno de nosotros reacciona ante la muerte de una forma distinta. Hay algunas reacciones emocionales que son comunes entre los dolientes.
El  shock inicial acompañado de una sensación de incredulidad, especialmente si la muerte ha sido inesperada o repentina. Pensarás que “no es posible”, que “ha sido un error”, que “todo es una pesadilla y te vas a despertar en cualquier momento”… Nada parece real. Esta sensación de irrealidad se produce porque la experiencia personal de lo que hemos perdido no puede cambiar con tanta rapidez como la realidad.
Este “adormecimiento afectivo” nos ofrece un tiempo para comenzar a aceptar la realidad de la muerte. Sin embargo, te podrás sentir confundido, incapaz de pensar o concentrarte y, justo en este periodo en el que no te encuentras bien anímicamente, tendrás que tomar decisiones importantes como organizar el entierro o funeral, ver o no el cuerpo del ser querido, contactar con familiares y amigos… Todo ello será muy doloroso, pero te ayudará a aceptar la realidad al hacer la pérdida más evidente y te permitirá decir adiós a la persona amada.
En otras ocasiones, y especialmente cuando el ser querido ha muerto después de una enfermedad larga o dolorosa, es normal, por lo menos al principio, sentir una cierta sensación de alivio porque “por fin ha descansado”. Esta sensación de alivio puede acompañarse de sentimientos de culpa por pensar así.
Podrás sentir una gran tristeza y soledad. Podrás tener muchas ganas de llorar, aunque algunas personas se sienten incapaces de poder hacerlo. Te podrás sentir desamparado o incapaz de poder vivir sin esa persona tan querida.
 Es una reacción psicológica normal.
 La culpa y el reproche también son muy frecuentes. Culpa por no haber hecho más, por no haber ido al médico antes, por no haberle dicho todo lo que le querías… En la mayoría de las ocasiones, estos sentimientos de culpa son irracionales, podrán hacerte sufrir y sentir rabia y enfado contra los demás, contra tu ser querido por haberte abandonado, contra los profesionales sanitarios porque no pudieron evitar su muerte y, sobre todo, contra ti mismo. A veces estos sentimientos se acompañan de sensaciones físicas como, por ejemplo, sensación de vacío en el estómago, opresión en el pecho, falta de energía o debilidad…
 … Algunas personas evitan los lugares o cosas que les provocan sentimientos dolorosos o que les recuerdan al ser querido (el hospital, el cementerio, un sitio o lugar especial…), mientras que otras necesitan hacer todo lo contrario
 Todas estas sensaciones y sentimientos son naturales y variables en cada persona. Generalmente tienden a normalizarse a medida que el proceso de duelo avanza.
El duelo en el niño, es distinto al adulto, en que se manifiesta con cambios conductuales, problemas escolares, acciones que realizaba de manera autónoma ahora no logra realizarlas: vestirse, amarrarse los zapatos.
En el caso de los niños, es importante hablar con él, después del fallecimiento. No es beneficioso esperar días o  semanas, ya que el niño ante la ausencia podría usar su imaginación para llenar la carencia de información. Lo cual producirá miedos y sentimientos que más tarde será difícil superar.
¿Cuánto dura el duelo?
El duelo implica un periodo de tiempo variable. No se puede decir que tenga una duración determinada porque depende mucho de la relación que te unía al ser querido y de ti mismo. Generalmente el primer año es el más duro
¿Que puedes hacer?
Toma tu tiempo para vivir el duelo. No hay razón alguna para ocultar el dolor y la tristeza
Expresa y comparte tus sentimientos. Hablar de la persona ausente, permite la aceptación de su muerte. Escríbele una carta, expresando cómo te sientes, y si no tuviste oportunidad de despedirte: Hazlo.
El duelo, lleva su tiempo por lo que es importante no tomar decisiones apresuradas. Durante el duelo, las emociones son encontradas: dolor, rabia, vacío. No tomes decisiones impulsivas, como deshacerte de los objetos o fotografías de tu ser querido. Puedes ir guardando en un sitio, cajón o baúl de los recuerdos, esos objetos que te permitan recordar cuando lo desees.
Pide ayuda a los demás
Cuídate: Sal a caminar, ejercítate, , comparte con tus  amistades y familiares.
Busca ayuda profesional si sientes que te estancas en la vida. Si buscas consuelo por medio del alcohol o las drogas. Sientes taquicardia, dificultad para respirar, sin deseos de comer. Si has perdido a varios seres queridos en corto tiempo. En el caso de la muerte de un progenitor, la familia asume conductas o toma decisiones basadas en la impulsividad, como no permitir que el niño se despida del fallecido, ocasionando sentimientos de abandono, culpa y confusión en el infante. Ante esta situación acude por ayuda profesional.
Autora: Lic. Milagro Mendoza Twitter:@MilagroMendoza email: psi-milagromendoza@hotmail.com

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*