A mí me consta, por Javier Astasio

 
Por más que el argumentario impartido ayer por el PP a los dirigentes que iban a estar "a tiro de micrófono" se redujese prácticamente a contestar con tres palabras, "no me consta", a cualquier pregunta sobre los pagos en negro en la cúpula del partido, tal mensaje apenas ha tenido eficacia, porque la mayoría de los ciudadanos han acogido la consigna repetida miméticamente con total escepticismo, porque lo cierto es que les consta que la información publicada ayer no sólo es posible, sino que desde hacía tiempo era un runrún persistente.
La gente de a pie tiene tan claro ya que los grandes partidos están lejos de sus necesidades y de sus penurias que uno diría que no se sorprende de tanta corrupción y tanto engaño. Es más, están seguros de que todo lo que hacen por ellos es por la rentabilidad electoral o el beneficio colateral que ellos o sus "amiguetes" reciben a cambio. Pero lo malo de este asunto es que, sea quien sea el culpable, los perjudicados son todos los partidos, todos los políticos, decentes e indecentes, y, por extensión, todos nosotros.
No sé quién ha tenido el valor de decidirse a sacar a la luz este tráfico de sobresueldos -o sea, sueldos en sobres- ni con qué intención lo ha hecho, pero, en cualquier caso, lo único importante, más que el quién y el por qué, con los que siempre nos distraen y tratan de modular nuestra repugnancia, es que se investiguen y se castiguen si caben tan deleznables hechos. Parece claro que el PP no tiene el más mínimo interés en abrir una investigación sobre una trama y unas prácticas dentro del partido, de las que sólo podría sacar rechazo por parte de la ciudadanía, eso en el improbable caso de que sea cierto eso de que no les cinta su existencia. Así que habrá que esperar a que algo o alguien pongan en marcha la maquinaria de la justicia.
Lo que sí he podido comprobar, más allá de ese monolítico y medido "no me consta" que en absoluto equivale a "no es cierto", es que la respuesta de todos esos dirigentes es completamente distinta a la que acostumbran a dar. No sé si, como yo, habéis echado en falta esa "santa indignación" que solía embargarles en otras ocasiones. Esta vez he podido escuchar desde el malicioso "investigar hasta el final, caiga quien caiga", de la perversa condesa de Murillo, doña Esperanza, hasta ese desapego del portavoz del PP en el Congreso Alonso, que dijo que "felizmente " Bárcenas ya no mantiene relación con el partido, ignorando quizá que el ex tesorero y mentiroso montañero -falseó la memora de una expedición al Himalaya en la que participó-, Luis Bárcenas, mantiene despacho en la sede nacional del PP.
Tampoco ha sido la habitual la arenga dada por la secretaria general popular, María Dolores de Cospedal, que ayer, ante representantes municipales de su partido dijo que "el que la hace la paga y que cada cual aguante su vela". Habrá que esperar las palabras que hoy dirigirá al mismo auditorio el siempre escurridizo Mariano Rajoy, medir sus silencios, sus titubeos y la liquidez de sus eses para, como en tiempos de la Unión Soviética, interpretar a través de ellos cuánta verdad se encierra en lo publicado.
De momento, y quizá sólo sean pequeños síntomas, imperceptibles cambios de tono y de lenguaje, los que llevan a que alguien tan descreído como tenga que decir "a mí me consta".
 
Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/
  
 

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*