A hacer el gamberro, por Javier Astasio


Si algo lamento este 1º de mayo es no poder salir a las calles de Madrid a "hacer el gamberro", que diría la indeseable y pendenciera presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Pero mi salud, una herida abierta en un pie, me conseja no caminar demasiado y, mucho menos, arriesgarme a ponerme bajo un chaparrón que me obligue a pisar más charcos de los que acostumbro pisar.

Lo lamento porque, desde que la democracia volvió a este país, y no precisamente de la mano de quienes ahora pretenden darnos lecciones de ella, mientras nos meten la mano en la cartera, ningún 1º de mayo ha sido tan necesario que las calles se llenen de trabajadores, con y sin trabajo, pensionistas y, sobre todo, jóvenes, para decirle al Gobierno que NO, que este país no quiere suicidarse por más que quienes llegaron al poder desde el todo vale de la mentira y el acoso le tengan ya tejida y al cuello la soga para hacerlo.

No puede ser que este Gobierno, elegido ingenuamente gracias al voto de muchos ciudadanos que ingenua o interesadamente creyeron sus mentiras imposibles, pretenda que las dentelladas de la crisis sólo alcancen los tobillos de la gente más humilde y necesitada. Todo, absolutamente todo lo que vienen haciendo desde hace cuatro meses, ha perjudicado a los mismos. A las grandes fortunas, a la banca que sigue taponando la salida a la crisis, a la iglesia católica, perro guardián de unos valores trasnochados e interesados que consagran la servidumbre del ser humano a los poderosos, a todos esos, no les ha tocado ni un pelo de la ropa.

Mientras, al resto les ha recortado los ingresos y las prestaciones a las que tiene derecho después de años de cotización y lucha, mientras, una mentira más, les ha subido los impuestos, el transporte, la luz, los medicamentos, las tasas universitarias y un largo etcétera de gastos que acabarán por asfixiarnos.

Y no sólo eso. Haciendo gala de una especie de sadismo calculado, el presidente guadiana que tenemos se permite el lujo de anunciarnos que, cada viernes, nos sorprenderá con un nuevo recorte y, parece además, que con la venta de gran parte de lo que es el patrimonio de todos los españoles. Han venido a liquidar la nación para ponerla en manos de sus amigos y están dispuestos a hacerlo cuanto antes, por si no llegan al final de la legislatura.

Nunca como hoy será necesario llenar las calles, porque los populares, cada vez más impopulares, se han propuesto llegar a la orilla del déficit cero en la que les espera Angela Merkel, agarrando por el cuello a todo el que encuentren en su camino, hundiéndole en el fango.

No hace tanto, el secretario general de los socialistas, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha equiparado a los ministros de Rajoy como un hatajo de pollos sin cabeza que corren enloquecidos sin saber a dónde. Yo más bien creo que, como digo, son como esos inconscientes que se lanzan al agua sin saber muy bien lo que es nadar y sin conocer la profundidad del río y que, mientras salen del aprieto, se agarran al cuello del que pillan y lo ahogan.

Hoy es 1º de mayo y hoy, insisto, más que nunca, es tiempo de echarse a la calle, que, como escribio Celaya, ya es hora de pasearnos a cuerpo. En otras palabras ya es hora de ir a la calle a"hacer el gamberro", mal que les pese a Aguirre y los que son como ella.


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