11-M en el recuerdo (los atentados yihadistas de Madrid), por @ElMetronauta

El 11M de 2004 a los pocos minutos de los terribles atentados de fanáticos yihadistas escuché por la radio que algo estaba pasando en Atocha. Me levanté y busqué más otras emisoras que confirmaran lo que estaba pasando. Salí de casa y tomé un taxi mientras iba llamando a mis familiares de Rivas (exesposa e hijo que iba a la universidad a veces en tren) y de Santa Eugenia (hermanas cuyos hijos también iban a la universidad). Afortunadamente todos estaban bien, aunque mi sobrino David estaba en el paso subterráneo de la estación cuando explotó una bomba arriba y al salir se encontró un panorama dantesco de heridos y muertos y se volvió a casa). De camino hacia Atocha mi jefe me llamó para decirme que ya no se podía acceder pero que por Pacífico había otro tren reventado). La cifra de muertos y heridos iba aumentando por minutos. cuando salí a las vías frente a la calle Téllez era horroroso. Las fotos que hice muestran con una cierta autocensura lo que había allí, pero no el olor, los gritos, las sensaciones terribles y la rabia convirtiéndose en odio. Entré en el polideportivo aún sin inaugurar y una persona de mi familia política me dijo "ya se nos han muerto unas cinco personas aquí dentro). Había una piscina de agua caliente y el vaho cegó las lentes de mi cámara por dentro por lo que esas fotos no fueron publicadas (tampoco lo hubiéramos hecho en mi periódico pero hubo agencias internacionales que las pidieron y eso la censuró directamente, las hay más fuertes y donde los rostros de víctimas pueden identificarse y que no daré). Ahora muestro algunas para que se haga una idea de lo que allí estaban haciendo los voluntarios que podían con los de Samur, bomberos, policía y demás. Yo me sentía tan mal que salí y una mujer me ofreció un valium al ver mi estado derrumbado. Llamé al periódico y dije "no puedo seguir haciendo ésto y me marcho. Yo no estoy capacitado para hacer nada que ayude a esa personas y me siento fatal". Ese día comprendí que ser fotógrafo de prensa es una carga que a veces no se puede soportar y se dimite de la profesionalidad neutral o lo que sea. Volví a la redacción y más tarde a Sol donde los políticos eran abucheados y vapuleados por gente indignada que los culpaba de aquello. Aún creíamos que había sido ETA pero ya alguien me hizo llegar el rumor de que podía ser otra cosa, islamistas quizá. La gente se volcó donando sangre en colas interminables y con manos blancas gritaba PAZ y otras cosas. Días después, cuando ya se sabía por todos menos por una pandilla de conspiranoicos insidiosos que han estado pretendiendo que sus mentiras fueran una verdad alternativa porque al partido gobernante PP y su cabeza que nos había metido en la guerra de Irak, presidente Aznar, perdieron las elecciones, el comando yihadista que había planeado y ejecutado los atentados se suicidió en Leganés al verse acosado por la policía y al hacerlo explosionando su casa mataban a un policía de los GEO que estaba a punto de entrar a detenerlos. al día siguiente yo tuve que ir al barrio de Leganés a hacer fotos desde las casa de enfrente de lo que quedaba de aquel edificio. Y en el suelo de un patio enfrente vi un carnet que fotografié desde arriba y avisé a la policía científica para que lo recuperaran, tenía un nombre árabe y un número de la seguridad social. Tambpoco esas fotos se publicaron entonces. Ahora las muestro.

Ahora, 10 años después, cuando he participado en los homenajes a las 192 victimas mortales y casi 2000 heridos sigo sintiendo la congoja del horror porque lo viví en directo y mi profesionalidad no me aisló en absoluto del dolor y la rabia. Soy humano antes que periodista gráfico.

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