10 libros que necesitas leer (aunque aún no lo sepas), por Elisabet Luengo (@sumasyrestas)

Mañana es el Día Internacional del Libro y aunque no deja de ser una fecha conmemorativa más reconvertida en negocio,  sigue pareciéndome uno de los eventos más interesantes y útiles del calendario. Si bien tiene cierto carácter comercial, la promoción y el fomento de la lectura lo justifica con creces en un país alejado de la media europea en cuanto a hábitos de lectura.
Siempre he pensado que uno de los mejores regalos que se le pueden hacer a una persona es un libro. En mi caso, desde luego lo es. A mi no me regales ropa ni objetos decorativos, regálame historias. Siendo un bien físico (cierto que la expansión de los eReaders lo está convirtiendo en intangible, pero ¿quién regala un ePub?) su contenido es abstracto y puede generar múltiples realidades en función de los ojos que lo leen. Ahí está la magia. 
Los libros empiezan y acaban, pero las historias que contienen pueden pervivir en el imaginario del lector por tiempo indeterminado. Sus páginas son, al fin y al cabo, un pasaporte hacia otras vidas, otras experiencias, otros lugares. Un libro es un billete para viajar a cualquier otra parte jugando a ser quien no somos, abstrayéndonos de la cotidianeidad y situándonos en posiciones a las probablemente de otro modo no lograríamos llegar.  Regalar, prestar o comprar historias también es viajar. 
Personalmente, cuando un libro me atrapa siempre termino secuestrando a sus personajes. Con el tiempo los detalles se olvidan, pero algunos elementos o situaciones acaban grabándose en mi mente como si de experiencias propias se trataran. Por ello, de vez en cuando resucito a los vorticistas de Amat al encontrarme con personas ataviadas con jerseys de cuello de cisne de colores sobrios; me indigno ante el trujillato como si lo hubiese vivido junto a la madre de Óscar Wao o me sorprendo hablando de Shalom Auslander como si le hubiese acompañado en su viaje a Israel.
Son este tipo de historias las que convertiría en regalo, tal vez para poder compartir estas excéntricas anacronías, tal vez para que sus personajes continúen viviendo también a través de otras vidas. Aquí va por tanto, mi lista de recomendaciones para viajar esquivando peajes y aeropuertos.

Nocilla Lab, Agustín Fernández Mallo. Santillana, 2010.


Nocilla Lab cierra la trilogía del Proyecto Nocilla emprendido por Agustín Fernández Mallo en 2006. Aunque es su último volumen, no es estrictamente necesario (aunque sí recomendable) haber leído los dos anteriores para sumergirse en una historia con elipsis narrativas que te atrapa desde la primera página en un viaje a medio camino entre la reflexión, la descripción poética y la ficción. El ritmo viene marcado por la alteración de los signos de puntuación y por  algunas reiteraciones que, lejos de resultar redundantes, le aportan más emoción a una historia que narra en primera persona el viaje de una pareja y en la que la dimensión temporal se ve perturbada potenciando la sensación de incertidumbre que se mantiene hasta la última página. 
“la paradoja es también una forma de desequilibrio, estábamos en un puerto de una pequeña isla al sur de otra isla llamada Cerdeña, el corazón del Mediterráneo, un pueblo marinero donde habíamos llegado tras meses de continuo peregrinaje, continua búsqueda del lugar apropiado para erigir el Proyecto, nuestro Proyecto, como nos gustaba llamarlo, algo colosal que desde hacía años nos tenía más que ocupados, abducidos…”


Cosas que hacen BUM, Kiko Amat. Anagrama, 2007.


No puede entenderse esta historia sin la brillante y obsesiva personalidad de su protagonista, Pànic Orfila. Criado por su tía abuela, anarquista y perteneciente al Instituto de Vandalismo Público, Pànic vive hasta su adolescencia al margen de la escolarización formándose a través de los cientos de libros que lee y que le introducen en el surrealismo, el situacionismo, el satanismo o las pirámides de papel desde corta edad. Su peculiar mundo se tambalea cuando llega a la universidad y entra en contacto con los vorticistas, un misterioso grupo revolucionario que mantendrá tan atrapado al lector como al protagonista de la historia.
“La obsesión es una fiebre. Una rabia loca, enfocada hacia un solo punto, que empieza a acelerar sin que nadie pueda detenerla. La obsesión es un deseo multiplicado, y ese deseo me ha llevado hasta aquí.
Estoy volando a 111 km por hora en dirección a un árbol del camping La Ballena Alegre en la autovía de Castelldefels. Cuando impacte contra él mi cuello se partirá como un barquillo mojado en champán, pero de momento estoy paralizado en el aire en la postura de volar. Soy una pieza de taxidermista, suspendida del cielo por hilos de oxígeno.”


Lamentaciones de un prepucio, Shalom Auslander. Blackie Books, 2010.


Lamentaciones de un prepucio no es apto para judíos ultraortodoxos o detractores del humor negro. Negro oscuro. Shalom Auslander escribe una historia sobre un personaje llamado Shalom Auslander que, criado en una familia ultraortodoxa se rebela contra los dogmas judíos no sin cierto temor a las represalias divinas. Sus conversaciones, desafíos y súplicas ante Dios sitúan al lector ante situaciones hilarantes que, además de mantenerle enganchado al libro durante sus casi 300 páginas le permiten profundizar sobre las creencias y costumbres que los ultraortodoxos contemporáneos mantienen. 
“Es lunes por la mañana, seis semanas después de que mi esposa y yo nos hayamos enterado de que está embarazada de nuestro primer hijo, y estoy parado en un semáforo. El chaval no tiene ninguna oportunidad. Es un truco. Conozco a este Dios; sé cómo actúa. Mi mujer tendrá un aborto, o el niño morirá en el parto, o mi esposa morirá en el parto, o los dos morirán en el parto, o ninguno de los dos morirá y yo pensaré que ha pasado el peligro, y cuando salgamos del hospital y los lleve a casa chocaremos de frente con un conductor borracho y los dos, mi mujer y mi hijo, morirán en urgencias al final del mismo pasillo donde estaba la habitación en la que minutos antes estábamos tan felices y vivos y llenos de esperanzas.
Eso sería tan típico de Dios.”


Purga, Sofi Oksanen. Salamandra, 2011.


¿Cuánto sabemos sobre la historia contemporánea de Estonia? En Purga Sofi Oksanen muestra como telón de fondo la ocupación alemana y posterior implantación del régimen soviético a través de tres generaciones de mujeres que entretejen sus historias con el contexto  sociopolítico del momento. Los personajes principales representan diferentes roles y épocas del país que van siendo expuestas al lector a través de los saltos generacionales que se suceden en cada capítulo y que conducen a un camino común que va haciéndose visible a medida que la historia avanza.
“El bulto se encontraba todavía en el patio, en la misma posición que antes. Parecía una persona – se podían ver los reflejos del cabello contra la hierba. ¿Estaba aún viva? El corazón de Aliide comenzó a latir con fuerza en su pecho. ¿Debería salir al patio? ¿O sería un impulso imprudente? ¿Era el bulto el truco de un ladrón? No, no, no podía serlo. Ella no había sido atraída hacia la ventana y nadie había llamado a la puerta principal. ”


La maravillosa vida breve de Óscar Wao, Junot Díaz. Mondadori, 2009.


Si Purga tiene como escenario la Estonia del XIX, la primera novela de Junot Díaz nos transporta a la República Dominicana de la dictadura de Trujillo. Bajo una técnica narrativa similar a la de la novela de Sofi Oksanen, La maravillosa vida breve de Óscar Wao nos muestra a través de tres generaciones el contexto político acontecido durante varias décadas en Santo Domingo. El régimen dictatorial, el racismo y la inmigración hacia Estados Unidos son tratados con enorme crudeza en esta novela premiada con un Pulitzer en 2008, cuyas notas al pie cobran tanta relevancia como el propio contenido principal.
“Nuestro héroe no era uno de esos dominicanos de quienes todo el mundo anda hablando, no era ningún jonronero ni fly fachatero, ni un playboy con un millón de conquistas.
Y salvo en una época temprana de su vida, nunca tuvo mucha suerte con las jevas (qué poco dominicano de su parte).
Entonces tenía siete años.”

¿Por qué me comprasteis un walkie-talkie si era hijo único? Santi Balmes. Principal de los libros, 2012.


Santi Balmes, líder del grupo Love of lesbian regresa al mundo editorial de la mano del ilustrador Ricardo Cavolo. No se dejen engañar por el título, no encontrarán en él confesiones autobiográficas ni historias dirigidas al público infantil. Es un libro para adultos dispuestos a aceptar toda concesión narrativa en pos de las exigencias del guión. Acercarse a este libro es dejarse embaucar por las situaciones cargadas de surrealismo, humor y absurdidad a las que es sometido Fernando Obs, el carismático protagonista de la historia. Con una de las ediciones más cuidadas que recuerdo en mucho tiempo, por sus páginas transitan personajes como Jim Morrison o James Dean con la misma naturalidad que la abuela del protagonista o un par de actores porno reconvertidos en estrellas del electropop.
“Ahora os diré lo que vamos a hacer. Es muy fácil. Se trata de poner voluntad e intentar creeros que todo lo que estoy a punto de contaros es cierto (porque podría ser cierto), como cuando vuestra pareja os dice que ha llegado al clímax. Vosotros estáis en la Cara A de vuestra mente, mundo objetivo o REALIDAD. Ahora os ruego que os dejéis succionar por una especie de agujero negro literato hacia el reverso posterior, donde habéis caído y que a partir de ahora será NUESTRO MUNDO. ¿Cómo empiezo? Ah, si, con algo impactante.”


13,99 euros, Frédéric Beigbeder. Anagrama, 2001.


Frédéric Beigbeder trabajó como creativo publicitario en una importante empresa del sector en París hasta que decidió pasarse a la literatura y convertirse en mi escritor predilecto. En 13,99 euros, el autor narra con cierto poso autobiográfico y con gran artificio las vivencias de Octave Parango, un respetado publicista que asume las reglas del mercado para dinamitarlas con sus ácidas acciones y declaraciones. El estilo narrativo de Beigbeder, directo e incisivo, lo consagró como uno de los escritores franceses con mayor proyección internacional a la vez que dividió al público entre quienes no comulgan con su ironía e irreverencia y quienes lo comparan con el también polémico Michel Houellebecq. 
“Todo se compra: el amor, el arte, el planeta Tierra, vosotros, yo. Escribo este libro para que me echen del trabajo. Si me fuese, me quedaría sin indemnización. Necesito serrar la rama sobre la que se asienta mi comodidad. Mi libertad se llama subsidio de desempleo. Prefiero ser despedido por una empresa que por la vida. PORQUE TENGO MIEDO. ”


Suites imperiales, Bret Easton Ellis. Mondadori, 2010.


Menos que cero, la primera novela del escritor californiano, retrataba la vida de unos adolescentes consentidos y salvajes que en ausencia de metas por cumplir transgredían todo límite físico y moral adoptando el sexo, las drogas y el egocentrismo como máximas vitales. Aquellos jóvenes crecieron, sobrevivieron y regresaron a la literatura a través de Suites Imperiales, la novela en la que Ellis vuelve al lugar de los hechos convirtiendo a Clay, su protagonista, en un guionista de éxito. Con el retorno de Clay a Los Ángeles comienzan los reencuentros y se reanudan de algún modo los patrones de comportamiento de cada uno de los personajes, que se ven involucrados en conflictos escabrosos que mantienen la incertidumbre en el lector. Una historia de límites imprecisos que revela la superficialidad, el egoísmo y la vacuidad de esta generación de jóvenes acomodados. 
“Habían hecho una película sobre nosotros. La película estaba basada en un libro escrito por alguien que conocíamos. El libro tenía un argumento muy sencillo que narraba cuatro semanas en la ciudad donde crecimos y era en su mayor parte una descripción fiel. Lo había catalogado de ficción pero solo habían modificado unos pocos detalles, no había cambiado nuestros nombres y no había nada en él que no hubiera sucedido. Por ejemplo, era cierto que una tarde de enero habían proyectado una película snuff, una de esas grabaciones sádicas de violencia en directo, en una habitación de Malibú, y que yo salí a la terraza con vistas al Pacífico donde el autor trató de consolarme asegurándome que los gritos de los niños torturados eran fingidos, pero sonrió mientras lo decía y tuve que volverle la espalda”.


El arte: conversaciones imaginarias con mi madre, Juanjo Sáez. Reservoir Books, 2006.


La novela gráfica, relegada hasta hace unos años a una discreta sección de las librerías, está empezando a tener una mayor relevancia en los últimos tiempos. Prueba de ello es el aumento de publicaciones gráficas nuevas que salen cada mes a un mercado económicamente malherido. Juanjo Saéz es uno de esos autores que, además de aparecer en algunos medios con sus viñetas e ilustraciones, ahora ocupan nuevos espacios en las librerías.
El destinatario de El arte: conversaciones imaginarias con mi madre bien podría ser cualquiera, sin ir más lejos y como el propio título indica, una madre. El libro recoge en diferentes capítulos explicaciones (gráficas y escritas manualmente) de carácter divulgativo en tono irónico y humorístico sobre el arte contemporáneo. Con Juanjo Sáez cualquier persona puede empezar a comprender las representaciones de Magritte, los conceptos de materia y antimateria de Eduardo Chillida o la verdadera función social de los museos. Eso sí, sin teorías dogmáticas, tecnicismos ni perspectivas elitistas. 
“Mamá, el arte es un tesoro que nos han robado. Solo los “intelectuales” pueden disfrutar del TESORO, LA ÉLITE de la CULTURA. Han encerrado el arte en un cofre de conocimientos, para abrir la cerradura es necesario haber leído mucho. Pero cualquier persona mínimamente sensible puede romper la cerradura y encontrar el tesoro, e incluso desarrollando tu creatividad puedes hacer tu propio tesoro. A los intelectuales esto les molesta mucho y no quieren permitir que suceda, a ellos les ha costado mucho. Han tenido que cultivarse mucho para llegar a ser “los guardianes” y no toleran a los “listos” que se saltan sus reglas, entonces no paran de intentar hacernos sentir mal, recordándonos nuestra incultura y nuestra incapacidad para almacenar datos.”


Asterios Polyp, David Mazzucchelli. Ediciones Sins Entido, 2010.


Asterios Polyp es uno de esos libros que no puedes llevarte bajo el brazo todo el día sin acabar con dolor de espalda. Cerca de 350 páginas de papel de buena calidad, con sus tapitas duras y su edición bien cuidada a todo color. Un tesoro en forma de novela gráfica para tener en casa y retomar de vez en cuando, por partes o desde el principio.
El dibujante de cómics David Mazzucchelli cambia su registro y se aleja de trabajos como los realizados para Batman o Daredevil para convertir en protagonista a un antihéroe anónimo. Asterios Polyp es un neoyorkino de cincuenta años, sin un atractivo especial e insatisfecho con su vida como profesor universitario y arquitecto. El abandono por parte de su mujer y un incendio en su casa transforman su vida y le conducen hacia un recóndito pueblo en un intento de huir de sí mismo. De carácter insolente y egocéntrico, el protagonista verá como su vida da un giro de 360 grados que le llevará a recordar otros capítulos de su vida mientras intenta encajarlos dentro de su nueva situación. Los excepcionales diálogos cargados de referencias intelectuales, artísticas y filosóficas se ven arropados por unas viñetas estéticamente intachables. 

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*