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Iremos a los penaltis, por @miquelangelopez

 

Como si se tratara de una final de Champions en la que se enfrentan unos equipos que realmente no juegan a nada pero que se juegan mucho, el destino de Europa (y de España) se decidirá en la tanda de penaltis, desde los 11 metros, en la lotería. Teniendo en cuenta que estamos ya en la prórroga y viendo como los dirigentes europeos no dan con la tecla para sobreponerse al rival que es la crisis, el tiempo añadido se acaba y todo puede quedar en manos de la suerte, los primeros en lanzar serán los griegos, el 17 de junio.

Pese a parecer que la ruta no está clara, y que se ha vuelto a renegociar en la cumbre del G8 (que vendría a ser el inicio de la segunda parte de la prórroga), los resultados siguen siendo los mismos en una Europa que en lugar de asomar la cabeza, se va ahogando cada vez más en su propio vómito, lo que en el caso español, ha instado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a decirle a la canciller alemana (y europea), Angela Merkel, que España ya ha hecho todo lo que tenía que hacer.

Pero Merkel tiene un problema y es que no ve más allá de sus fronteras y piensa que todos los países de la UE o la CE son como Alemania, y por tanto, que las medidas que sí funcionan en el país germano, con una tasa de paro bajísima, pueden y deben funcionar en el resto de países.

En noviembre de 2010, el premio nobel de economía en 2007, Eric Maskin, ya advirtió que estas medidas no eran las adecuadas para España y que estaba haciendo lo contrario a lo que realmente debería hacer para salir del atolladero, el tiempo le está dando la razón.

Pese a no ser experto en economía, mi visión es que si en un país como Alemania, con un paro en torno al 6%, las medidas de recortes y austeridad le permiten mantenerse en esos umbrales, aunque luego pueden ser engañosos o no, está claro que en un país como España, con una tasa que supera el 20% (más del 50% de paro juvenil), esas medidas no van a funcionar.

Muchos son los expertos que aseguran que las soluciones pasan por la apuesta por el gasto público y por el crecimiento, frente a los recortes y a la austeridad. Pero Alemania no quiere cambiar, obviamente, porque estas medidas neoliberales de recortes y austeridad les sientan de lujo, al menos en términos numéricos. Pero la verdad es que aquí en España nos estamos ahogando. Quizás la solución sería una forma equilibrada de ambas.

Otro premio nobel de economía, esta vez Paul Krugman, vaticinó que España tendría ‘corralito’ y que los bancos se colapsarían. Sinceramente, no creo que vaya a ocurrir, porque nuestro país tiene detrás a la UE que, a las malas, nos ampara. No nos dejarían caer, aunque todo es posible. Recordemos que Lehman Brothers era un banco demasiado grande para caer (to big to fail) y cedió (o lo dejaron caer). Además, hay que tener en cuenta que el mencionado Krugman tiene unos jefes y que hoy en día no puedes fiarte de nadie.

La verdad, no sé como terminará esto. Las tandas de penaltis las suelen ganar los que están más acertados, pero viendo los resultados, a Europa le tiemblan las piernas. Veremos como reaccionan los mercados (ese ente que ha cobrado vida propia y que se mueve como un fantasma) tras las reuniones celebradas este fin de semana. Tengo un mal presentimiento, recuerdo que el nuevo campeón de Europa es un equipo anti-fútbol que no juega a nada. Espero que Grecia marque el primero gol.



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